acuerdo de acreditación de calidad

Lares participa en la reunión de la Mesa de Diálogo Civil sobre Dependencia para valorar el acuerdo de acreditación de calidad

. Lares participó ayer en la reunión de la Mesa de Dialogo Civil sobre Dependencia, en la  que se valoró el nuevo Acuerdo sobre Criterios comunes de acreditación y calidad de los centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), que está elaborando la Administración Central.

La reunión contó con la participación del secretario de Estado de Derechos Sociales, Ignacio Álvarez; el director general del Imserso, Luis Alberto Barriga, y el director del gabinete del secretario de Estado de Derechos Sociales, Ricardo Molero. Así como con diferentes entidades entre las que se encuentra Lares.

“Valoramos muy positivamente el texto. Es valiente, en la línea con el modelo de cuidados que el Grupo Social Lares viene defendiendo y aplicando. Se trata de una apuesta por la atención centrada en la persona. Incluye aspectos de calidad y transparencia muy interesantes y pone a la persona y su dignidad en el centro”, explica Juan Vela, presidente del Grupo Social Lares.

Eliminación de sujeciones

El texto recoge aspectos clave para avanzar en un nuevo modelo de atención, centrado en la persona. Gran parte del foco está puesto en la eliminación de sujeciones, como se especifica a continuación:

▪          Todas las personas atendidas en centros residenciales tienen derecho a recibir una atención libre de sujeciones, ya sean físicas, mecánicas, químicas o farmacológicas. Los cuidados que se reciban deberán tener las mismas garantías de cuidado y seguridad que al resto de personas usuarias.

▪          Los centros deben tener un compromiso formal respecto a la atención libre de sujeciones, que se acreditará mediante la existencia de un plan de supresión de sujeciones físicas y químicas que habrá de ser aprobado por la entidad competente de la comunidad autónoma y cuya ejecución se controlará por el servicio que en cada territorio tenga encomendada la labor de inspección de centros.

▪          El Plan contemplará la supresión total y segura de las sujeciones con la única posibilidad de su utilización de manera excepcional y temporal.

▪          Formar al personal de atención directa en la atención libre de sujeciones.

▪          No se implantará ninguna sujeción; solo en situaciones excepcionales, en las que se haya claramente constatado el fracaso de otras medidas alternativas, se podrá utilizar sujeción física. Para justificar su uso se deberá documentar y detallar todos aquellos intentos alternativos realizados, los motivos de su fracaso y las consecuencias que se hubieran producido.

Un acuerdo para sentar bases

Este acuerdo, como señalan desde el Grupo Social Lares, recoge muchas de las reivindicaciones que se han venido produciendo por parte del sector de los cuidados. Sin embargo, no se trata de un fin, sino de un mero instrumento para seguir avanzando. Por ejemplo, no se han incluido otros aspectos importantes como puede ser la equiparación del Sistema Nacional de Salud al Sistema de Dependencia para que, el primero, asuma íntegramente las funciones que le corresponden y no se penalice a los mayores con un doble pago por la sanidad.

También, las ratios de personal deben ser exactamente las mismas que para personas con discapacidad, “lo contrario es edadismo”. Además, las ratios propuestas en el actual documento no dan respuesta a un buen cuidado de las personas.

El acuerdo, defiende Lares, debe ir acompañado de una adecuada financiación. Es preciso saber cuánto cuesta implantar este modelo, con los profesionales y salarios necesarios que dignifiquen el sector. Tiene, por tanto, que haber unas medidas económicas inmediatas para la puesta en marcha de este modelo.

Por último, tampoco se recogen alusiones a la calidad de la alimentación de las personas mayores. Sería un buen tema para abordar también, con todas las peculiaridades que conlleva.

Por todo ello, el Grupo Social Lares considera el acuerdo como un “muy buen punto de partida” para acometer los primeros cambios que conlleven a una redirección del actual modelo de atención a otro centrado en la persona y sus deseos. “En línea con las actuaciones que ya se están poniendo en marcha en otros países de la Unión Europea”, explica Vela.