Las residencias de mayores de Aragón permitirán visitas para despedir a un familiar. Así se permite que los residentes que se encuentren en un “estado previsible de muerte inminente” puedan estar acompañados de un miembro de su familia.

“La imposibilidad de despedida ha sido la parte más cruel de esta pandemia”, ha asegurado la consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, María Victoria Broto. “Una decisión terrible y obligada por las circunstancias; unas circunstancias que empiezan a cambiar y que permiten tomar esta primera medida sobre las residencias”, ha añadido.

Las visitas de los familiares a los mayores que viven en residencias para despedirse podrán realizarse a partir de la próxima, aunque hay que concretar la fecha. Los criterios para realizarlas incluyen que solo pueda acudir un familiar por persona, que permanezca 30 minutos junto a su ser querido, que no presente síntomas compatibles con coronavirus y que firme un documento en el que admite haber sido informado del riesgo de contagio. “En todo momento -ha recordado Broto- las medidas del departamento han estado guiadas por la voluntad de proteger y cuidar a los mayores y con ella vamos dando cada paso con toda la cautela y la precaución”.

María Victoria Broto ha realizado este anuncio en la rueda de prensa que a diario ofrece el Ejecutivo autonómico para analizar la situación de la pandemia en Aragón. En ella, la consejera ha estado acompañada por el director gerente del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS), Joaquín Santos, y el secretario general técnico del Departamento, José Antonio Jiménez, que han desglosado otras medidas contempladas en la citada orden, que se publicará la próxima semana.

Apertura de las residencias para acoger nuevos ingresos

De este modo, además de la posibilidad de despedir a un ser querido, se va a proceder a la apertura de los centros residenciales a nuevos ingresos a partir del próximo 11 de mayo. Jiménez ha matizado que será “con unas condiciones muy estrictas, que pasan porque se trate de centros que posean un 10% de su espacio libre (para prever aislamientos), lleven dos periodos de incubación sin positivos en el centro (28 días) y la persona que entre lo haga con una prueba negativa y esté 14 días de aislamiento antes de incorporarse a la vida y la convivencia del centro”.

Los máximos responsables del Departamento han recordado que la situación en las residencias no permite aún la apertura a las visitas ni la salida de los residentes. Sí se pueden realizar paseos dentro del recinto privado del centro, así como actividades grupales respetando todas las medidas de seguridad vigentes.