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La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León, María Isabel Blanco Llamas, presentó durante el primer “Encuentro con Balance”, que se celebró el 12 julio en Madrid, el Sistema de Dependencia 5.0, que pretende acelerar el proceso de transformación tecnológica de los servicios sociales para optimizar su calidad y eficacia. “Se trata de construir un modelo de atención en red, que integre todos los servicios y que evolucione con el proyecto de vida de las personas mayores y en situación de dependencia en función de sus necesidades, desde la teleasistencia hasta la residencia”, subrayó Blanco. El encuentro, organizado por Grupo SENDA, con la colaboración de Aeste, estuvo patrocinado por Air Liquide y fue retransmitido por streaming, a través del portal www.balancesociosanitario.com.

La presidenta de Grupo SENDA, Matilde Pelegrí, destacó que este encuentro es muy especial, porque es el primero de una serie que serán protagonizados por los máximos representantes de las comunidades autónomas en materia de envejecimiento activo y dependencia. Antes de iniciar la jornada, Pelegrí agradeció a todos aquellos profesionales que a lo largo de un año tan complicado marcado por la pandemia han estado día a día cuidando y atendiendo a uno de los grupos más vulnerables: las personas de más edad. 

Por su parte, la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, María Isabel Blanco Llamas, inició su intervención realizando una completa radiografía de la realidad sociodemográfica de la región: “Nos enfrentamos al reto de prestar servicios a una población envejecida y dispersa. A pesar de ello, tenemos las mejores notas en servicios sociales y atención a la dependencia. Esto quiere decir que gestionamos bien los recursos”. Como muestra, la consejera detalló que en Castilla y León:

  • No hay listas de espera. La media nacional para el reconocimiento de la dependencia es de seis meses, mientras que en Castilla y León se sitúa en tres meses, con el objetivo de reducirlo a dos.
  • Hay un alto porcentaje de cobertura de plazas residenciales financiadas públicamente: un 6,30 %, 2,3 puntos por encima de la media nacional.
  • Se generan 53 empleos por cada millón de euros de gasto público para la creación de empleo vinculado a dependencia, siendo la media nacional de 35,33.

En este escenario, surgió la pandemia. “Un año después, hay que plantearse reformas estructurales para adaptar la atención sociosanitaria a las nuevas necesidades de las personas mayores. En Castilla y León, el nuevo modelo de atención se materializa en el Sistema de Dependencia 5.0”, afirmó la consejera.

Sistema de Dependencia 5.0

Es un modelo pionero en España basado en la atención centrada en la persona, la integración de los servicios y la orientación hacia un abordaje preventivo y proactivo. Y, todo ello, apoyado en la digitalización de las nuevas tecnologías.

“Se trata de aplicar las nuevas tecnologías, como la robótica, la domótica o los ecosistemas de Inteligencia Artificial (IA), a los cuidados centrados en lo que la persona quiere y necesita, no en función de lo que a la Administración le pueda convenir. Tenemos que ser capaces de mejorar, modernizar e innovar todos los servicios (ayuda a domicilio, teleasistencia, residencias, etc.) y, sobre todo, conectarlos. El gran salto de futuro consiste en construir un modelo de atención en red, que respete el proyecto de vida de las personas dependientes y evolucione con ellas en función de sus necesidades, desde la teleasistencia hasta la residencia”, explicó Blanco.

A continuación, la consejera detalló hacia dónde debe encaminarse la modernización de cada uno de los servicios

Teleasistencia avanzada

Aprovecha el potencial de las nuevas tecnologías para personalizar la atención, reforzar los cuidados y efectuar un seguimiento proactivo de las personas mayores y sus cuidadores. Castilla y León garantiza la gratuidad del servicio y la igualdad en el acceso al mismo. “Se presta a través de las entidades locales. Cada una tenía su contrato independiente y lo que hemos hecho es unificarlos”, apuntó la consejera.

Se trata de la prestación más básica, que permite a las personas permanecer en su casa con un apoyo mínimo. Blanco destacó la interconexión de todos los servicios, a través de la teleasistencia avanzada: “Gracias a la monitorización del domicilio e instalación de sensores, la persona está conectada con los equipos de atención social y Atención Primaria, que contribuyen a prevenir situaciones de riesgo, fomentan la autonomía y dan apoyo emocional para evitar, por ejemplo, situaciones de soledad”. Se constituyen plataformas compatibles, proactivas e integradas en el entorno de la persona usuaria en tiempo real.

Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD)

Castilla y León ha mejorado y reforzado el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), con el objetivo de que las personas mayores puedan permanecer en su domicilio con apoyos y garantía de calidad.

Para ello, por un lado, la Consejería ha avanzado en una acreditación del SAD estableciendo indicadores de calidad, idoneidad y garantías, que han de cumplir las entidades prestadoras del servicio. Por otra parte, está trabajando en la reducción progresiva del copago y, en este sentido, se ha elevado el umbral de las rentas para el acceso a la gratuidad.

“Durante la pandemia, los usuarios de teleasistencia aumentaron, mientas que los de SAD disminuyeron. Queremos recuperar esos usuarios y mejorar la calidad de las relaciones laborares de los profesionales del SAD”, afirmó Blanco.

Para todo ello, la Junta ha incrementado la financiación hasta alcanzar los 13 millones de euros. El año que viene esperan invertir lo mismo, e incluso más, en función de los usuarios que se incorporen al Sistema de Dependencia.

Nuevo programa “Atención en red”

El modelo de “Atención en red” es un nuevo proyecto para cuidados de larga duración. Está incluido en el Sistema de Atención a la Dependencia 5.0 y conjuga los cuidados en el domicilio y en los centros residenciales, teniendo como aliados a las nuevas tecnologías y a una red de profesionales. 

Los ejes de este nuevo modelo de atención en red se apoyan en tres proyectos:

  1. “A gusto en mi casa”, que trasforma las viviendas en hogares seguros. 
  1. “Viviendas en red”, que complementa el programa “A gusto en casa”. Los ayuntamientos ceden viviendas en desuso en el medio rural que adaptan a las necesidades de las personas dependientes.

Tanto “A gusto en mi casa” como “Viviendas en red” son proyectos para personas vulnerables con necesidades de apoyo que quieren vivir en su hogar. Ambos cuentan con una red de profesionales con un papel proactivo y una cartera común de servicios de proximidad. “Fomentan la autonomía personal y el envejecimiento activo de las personas usuaria. Además, ayudan a fijar población el medio rural, ya que generan riqueza y empleo”, apuntó la consejera.

  1. Nuevo modelo de atención residencial. Supone una transformación de las residencias, tanto en su organización como en su funcionamiento. Para ello, la Junta promueve que los centros residenciales se organicen en unidades de convivencia, se conviertan en centros multiservicios y con mecanismos para promover y evaluar la calidad.

Adaptación de los centros residenciales

La consejera Blanco destacó la progresiva implementación del nuevo modelo de atención residencial, con la nueva ley reguladora que garantizará los derechos y la protección de las personas que viven en centros residenciales, públicos y privados. 

Para su elaboración, la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades contará con la participación, consenso y diálogo de todos los agentes implicados en un grupo de trabajo formado por representantes del sector, profesionales, entidades locales, usuarios, organizaciones sindicales y patronales, grupos parlamentarios, expertos, etc. Todos ellos, tendrán en cuenta el conocimiento y la experiencia adquirida en proyectos como “En mi casa” o de otros países nórdicos.

La consejera Isabel Blanco resumió los pilares de la nueva Ley y del nuevo modelo de atención residencial en cuatro puntos:

  • Reconocimiento de la dignidad de la persona y el respeto del derecho a gestionar su propia vida. 
  • Arquitectura y organización de centros. Los centros se organizarán en unidades de convivencia con habitaciones individuales y zonas comunes para un máximo de 16 plazas. 
  • Apuesta por la calidad, que debe ir ligada a la transparencia. Para su evaluación, se creará un sistema que promueva y verifique la calidad de los servicios, mediante inspecciones periódicas. Los resultados de las evaluaciones se publicarán anualmente, y los usuarios y sus familias podrán consultarlas. 
  • Papel de los profesionales, destacando dos nuevos roles: profesional de referencia de atención residencial, que garantizará la ejecución del proyecto de vida, y el gestor de caso de atención residencial, que coordinará la comunicación entre los residentes, la familia, el profesional de referencia y el resto de profesionales del centro.