Ana García de la Torre, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT, y Gracia Álvarez, secretaria de Salud, Sociosanitario y Dependencia de FeSP-UGT, han presentado un informe titulado: «Cómo ha afectado la Covid-19 a los profesionales de los ámbitos sociosanitarios y sanitarios», en el que denuncian la infradeclaración de los contagios entre los profesionales de los servicios sanitarios y sociosanitarios como enfermedad profesional.

“Solo el 1,7 % de los contagios confirmados entre el personal sanitario se ha declarado como accidente de trabajo. Se han notificado, según datos del Ministerio de Sanidad hasta el 7 de septiembre, 66.771 casos confirmados en personal sanitario y solo se han registrado 1.136 casos, de los cuales 3 fueron graves y 15 mortales como accidentes de trabajo”, asegura García. 

Por ello, el sindicato ha reivindicado mejores condiciones laborales, de seguridad y de salud para las personas profesionales del sector sanitario y sociosanitario. “El contagio para determinados profesionales, sanitarios y sociosanitarios, debe considerarse como contingencia profesional, no como accidente de trabajo”, ha señalado Ana García. “Existen determinadas actividades para las que el contagio del COVID19 debe de considerarse jurídicamente como enfermedad profesional. Las Administraciones deben tomar cartas en este asunto. Resulta imprescindible prevenir riesgos, declarar los contagios y elevar a enfermedad profesional la catalogación del contagio de estas personas”, añade.

La pandemia ha agravado la situación del sector

Para Ana García, “después de ocho meses de pandemia vemos que seguimos sin estar preparados en el sector sanitario y sociosanitario. Faltan recursos económicos y humanos. Ya partíamos de una situación de años de recorte que se ha visto agravado por la crisis. Y han sido los profesionales los que han tenido que soportar esta situación deficitaria”.

En este sentido, ha denunciado que en estos sectores “se dan unas condiciones de trabajo con una alta exigencia psicológica. Las personas trabajadoras se han visto sobrecargadas de trabajo para atender a la demanda de atención de las personas a lo largo de un período de tiempo prolongado; se han visto expuestos al coronavirus por la falta de equipos de protección individual, lo que conlleva miedo al contagio y, además, se han sentido; y se siguen sintiendo desprotegidos por el sistema, ya que en caso de contagio sus patologías no son reconocidas como enfermedad profesional, sino como accidente de trabajo”. 

Cuidar más a las personas profesionales

Para Gracia Álvarez, “la pandemia ha puesto sobre la mesa los problemas que ya traía el sector sanitario y sociosanitario. La inversión en sanidad es del 6,37 % en España, cuando la media europea está en el 7,2 %. En los servicios sociosanitarios, estamos al 1 % y en Europa están al 2 %”. 

Además, ha señalado que “existen una serie de problemas crónicos que hay que solucionar de manera inmediata. Hay un profundo envejecimiento de las plantillas. El 70,66 % de las mismas tienen más de 50 años, y esto ha producido que haya un alto contagio en los profesionales de 50 a 65 años, un mayor nivel de hospitalización e ingresos en UCI y una mayor tasa de mortalidad”. 

“Tenemos plantillas envejecidas, justas en número, estresadas y con penalizaciones en su jubilación anticipada”, ha considerado. También “son plantillas muy feminizadas y muy temporales y precarias”. Además, “a todo esto se ha añadido la pandemia, con un mayor estrés y contagios que luego se llevan a casa”. 

“A esta situación hay que ponerle solución de manera inmediata. Hay que dotar a estos profesionales de mayores equipos de protección, de menos carga de trabajo y de unos descansos más razonables”, ha reclamado.