Oímos en muchas ocasiones que es necesario devolverles a los mayores parte de lo mucho que nos han dado, cuidarles como merecen y hacerles sentir importantes, parte imprescindible de esta sociedad que es resultado directo de su trabajo y esfuerzo. Les mostramos hoy un lugar en el que todo esto es más que una realidad, un pueblo cacereño en el que los mayores (que son la parte más numerosa de la localidad) son los auténticos protagonistas: Pescueza.

 

El municipio cacereño de Pescueza ha conseguido ser un lugar en el que todos quieren vivir, jóvenes y mayores, gracias a una iniciativa puesta en marcha por sus propios vecinos que ha sabido darle forma a la atención, dotar de los instrumentos necesarios para que los vecinos mayores quieran quedarse en su pueblo de toda la vida porque saben que, en él, recibirán los cuidados que necesiten y porque saben que las infraestructuras de la localidad, sus instalaciones, sus calles, están perfectamente adaptadas a sus necesidades.

En el año 2009 arranca el proyecto Quédate con nosotr@s, iniciativa de la Asociación Amigos de Pescueza que, conscientes del envejecimiento de la población y las consecuentes necesidades de atención y cuidado que esta realidad conlleva, quiso convertir su localidad en un lugar en el que vivir a cualquier edad.

El objetivo, como nos explica el presidente de la Asociación, Constancio Rodríguez, era conseguir que las personas mayores del municipio puedan quedarse en él, sin tener que buscar otras alternativas habitacionales. Desde la asociación se pusieron manos a la obra para que ningún mayor de Pescueza tuviera que marcharse fuera para recibir los cuidados básicos que van siendo necesarios con el paso del tiempo. “Queríamos que cualquier demanda de servicio pudiera atenderse desde la propia localidad”, explica Rodríguez, que nadie tuviera que abandonar su pueblo cuando necesitase un servicio de proximidad.

«El centro es un poco el corazón de la gente del pueblo”

 

Un proyecto vivo

Quédate con nosotr@s ha implantado ya muchas medidas desde aquel 2009, pero tal vez lo más importante es que se trata de un proyecto vivo ya que, como las demandas de los vecinos van cambiando con el paso de los años, cambian también la respuesta que se va dando a cada necesidad.

Como recuerda el presidente de la asociación, “al principio ponemos en marcha una instalación que tenía el ayuntamiento, un centro de día, porque nos dimos cuenta que había que intervenir con las personas mayores y facilitarles el acceso a los recursos que necesitasen”. La asociación acuerda con el ayuntamiento “poner en marcha un servicio un poco diferente, no tanto en las prestaciones que ofreciera sino en la forma de plantearlas”.

En el camino que lleva a dar respuesta a las necesidades de los mayores, se plantean ser capaces de llegar de lo más elemental a lo más complejo, es decir, desde el primer apoyo que una persona mayor necesita en su hogar, hasta los apoyos permanentes durante las 24 horas del día. Pero, para ofrecer esos apoyos permanentes, Rodríguez apunta que tenían claro que no querían construir un centro residencial, sino que “queríamos que la gente pudiera seguir viviendo en sus casas pero encontrando en el centro de día todo lo que necesite”.

Durante estos años “hemos ido creciendo buscando soluciones para las demandas que llegaban de los vecinos. Nos hemos ido adaptando a las casuísticas nuevas buscando una idea global que es hacer del territorio de nuestro pueblo un espacio amigable con los mayores”.

Los servicios que se han puesto en marcha desde el inicio del proyecto han ido cambiando, al mismo ritmo que han cambiado las circunstancias y necesidades de los vecinos de la localidad. “Empezamos con un servicio de ayuda a domicilio, con el Centro de Día, de lunes a viernes. Servicio que a demanda de los vecinos se fue ampliando a los fines de semana y a los festivos”, apunta Rodríguez.

Aunque las distancias son cortas en la localidad, facilitar la movilidad de los mayores, era otra demanda a la que pronto se le dio respuesta. El ayuntamiento pone en marcha un carril para aquellos sitios que eran más frecuentados por los mayores, un carril por el que puedan transitar sin obstáculos. También se instalan barandillas en las calles que pudieran entrañar alguna dificultad para los mayores. Además, el pueblo cuenta con un coche eléctrico a disposición de los mayores, con el que ir a buscarles para llevarles al centro de día, a la iglesia, al médico, etc. Vehículo que permite movilizarles y desplazarles por el municipio con facilidad. Y cuenta también con una furgoneta adaptada para trasladar a personas con movilidad reducida o con silla de ruedas.

El presidente reconoce que el mayor logro de la asociación es que en estos momentos cuenta con más de 120 socios, cifra superior a los vecinos que viven en el pueblo porque en este proyecto se ha conseguido implicar a aquellos vecinos que emigraron a otras ciudades, como Madrid o Barcelona a buscar trabajo. Tanto ellos como sus hijos y nietos siguen visitando Pescueza a lo largo del año y muchos de esos emigrantes “y sus hijos también son socios de la asociación”.

Esta implicación con el proyecto genera una dinámica positiva, como argumenta Rodríguez, ya que “los problemas del pueblo se afrontan desde el pueblo, hay un compromiso, una forma distinta de abordar la relación. No es solamente pagar a alguien para que preste un servicio. Como nos conocemos todos, cualquier persona que tiene una necesidad no es un cliente, no es alguien ajeno”. Esa proximidad hace que cuidados y convivencia sean más amables, más cálidos, más cercanos.

Rodríguez apunta que es muy importante reseñar que se trata de un centro “permeable, que los vecinos utilizan como plataforma de apoyo, es el lugar en el que ellos saben que tienen lo que necesitan pero que son libres para entrar y salir cuando lo deseen”.

Para conseguir materializar este proyecto ha sido clave “la implicación del ayuntamiento. Desde el principio entendió que era una prioridad social y se ha volcado con nosotros en todo momento”. A medida que van pasando los años, algunos vecinos comenzaron a necesitar cuidados permanentes, por lo que se acondicionaron dos habitaciones del centro de día, “cuatro plazas, en el propio centro, que pasa a ser centro residencial con esas plazas para aquellas personas que más lo necesitan. Y ahora, con el apoyo “absoluto del ayuntamiento, estamos en proceso de construcción de otras tres habitaciones más, que ya están en una fase muy avanzada. En poco tiempo tendremos 10 habitaciones disponibles que ya entendemos que es suficiente para responder a las necesidades actuales de los vecinos”. Hoy puede asegurarse que “el centro es un poco el corazón de la gente del pueblo”.

“En torno al mundo de los servicios de proximidad hay un nicho de empleo muy importante”

 

Un pueblo amigable con los mayores

Constancio Rodríguez nos explica que Pescueza es un pueblo amigable con las personas mayores. “Tiene que ver con el proyecto de Ciudades Amigables de la OMS en cuanto al concepto pero no en las formas. Estamos en permanente contacto con el Imserso que es quien gestiona el programa, nos han invitado a participar en algún foro, y aunque compartimos el concepto, ese programa está pensado para ciudades muy grandes. Nosotros tomamos ese referencia como filosofía, pero a la hora de aterrizarla no tiene nada que ver. Lo tomamos como referencia pero lo adaptamos a las zonas rurales”.

Mantienen la denominación buscando un concepto que es tan sencillo como asegurar que “si nosotros cuidamos a nuestros mayores, nuestros mayores nos están cuidando a nosotros. Hagamos un pueblo amable con ellos, en términos de sociedad, de comunidad y de territorio”. La idea de comunidad comprometida y amigable con los mayores “creemos que es un reto, no solo para Pescueza, sino para buena parte de los municipios de Extremadura, que permite crear empleo y facilita que nos planteemos las cosas de otra manera”. Constancio reconoce que “estamos en un momento de cambio, en el que las políticas sociales deben adaptarse a las nuevas necesidades”.

 

Abordaje de la soledad

Abordar la soledad de las personas mayores es esencial. Por eso Pescueza cuenta con un programa de acompañamiento 24 horas. “Los mayores disponen de una aplicación en su teléfono móvil y en el momento que necesita algo, solo apretando un botón, acudimos a él”. Pueden localizarles a través de GPS, es decir, que están localizados en todo momento.

Con este sistema se traslada a los mayores la certeza de saber que siempre hay alguien pendiente de ellos, para cubrir cualquier necesidad de apoyo puntual y para hacerles saber que no estaban solos. El programa de acompañamiento a la soledad pretende eso. “Antes todo el mundo tenía a la familia cerca, o un vecino cerca. Ahora muchas calles están más deshabitadas y queremos darles la tranquilidad de que siempre hay alguien ahí, y sobre todo durante las noches”.

El proyecto de la soledad se quiere complementar con una iniciativa, en colaboración con la consejería de Sanidad y del SEPAD, que permita que quien lo desee “pueda compartir vivienda. Estamos trabajando este año en la búsqueda de nuevas fórmulas habitacionales que permitan dar respuestas reales a los problemas reales de la gente. La cultura de los pueblos es una cultura muy sencilla, pero muy fuerte. Buscamos adaptar los servicios a esa realidad de las personas”.

 

 

“Buscamos adaptar los servicios a esa realidad de las personas mayores”

 

La vida del pueblo ha cambiado gracias a los mayores 

En muchas ocasiones “a los mayores se les mira con prejuicios, se les llega a considerar consumidores de recursos públicos, y eso no es así. Este proyecto, si algo pone de manifiesto, más allá de la voluntad de cuidarles y mimarles, es que en torno al mundo de las personas mayores hay una cartera de servicios que comportan empleo. En torno al mundo de los servicios de proximidad hay un nicho de empleo muy importante. Es una forma de vincular mayores y jóvenes generando empleo”, afirma Rodríguez.

En todos estos años, y gracias a este proyecto, la vida de los mayores de Pescueza ha cambiado mucho. Pero no solo ha cambiado la vida de los vecinos mayores. Es más, podría decirse que gracias a querer cubrir sus necesidades de atención, la vida del pueblo ha dado un vuelco tanto a nivel social como económico. Rodríguez reconoce que “ha cambiado más la vida del municipio que la de los mayores”. Por ejemplo, si hablamos en términos económicos, en términos de empleo, “este proyecto ha generado unas expectativas muy interesantes. Tenemos 10 personas trabajando, de las cuales 8 son contrataciones fijas”. Empleos que han hecho que personas jóvenes que, en otras circunstancias seguramente se hubieran marchado del pueblo para buscar un trabajo, hayan encontrado aquí la posibilidad de crecer laboralmente.