El Comité de Entidades de Representantes de Personas con Discapacidad de Extremadura (CERMI Extremadura) ha presentado junto con la Consejera de Igualdad y Portavoz de la Junta de Extremadura, Isabel Gil Rosiña, el primer Estudio sobre la situación de las mujeres con discapacidad que sufren violencia de género en Extremadura.

Según el presidente de CERMI Extremadura, Jesús Gumiel, el estudio refleja que hay una menor capacidad en estas mujeres para defenderse ante una situación de violencia y también mayor dificultad para expresarse. Reconoce que aún existen “hándicaps añadidos” en ámbitos concretos como el del trastorno mental, en el que “hay una menor credibilidad en el relato cuando sufren violencia de género”, o en las mujeres que sufren parálisis cerebral, que tienen especiales dificultades para poder acceder a los recursos de forma autónoma.

En los pocos casos que se denuncian, ha subrayado, las mujeres “sufren un estrés emocional muy fuerte”, ya que en ocasiones se trata del padre de sus hijos, por lo que surgen muchas dudas y finalmente se retira la denuncia. Y también hay otros casos en los que el Ministerio Fiscal no encuentra pruebas suficientes para sustentar esa denuncia.

Según el estudio, un 32,9 % de las encuestadas reconoce que ha sufrido violencia física, un 22,9 % que ha sufrido violencia sexual, y un 58 % violencia emocial fuera del ámbito de la pareja. En el ámbito de la pareja, las cifras son más alarmantes: un 44,7 % reconoce que ha sufrido violencia física, un 53,2%, violencia sexual; y un 87,2% sufre abuso emocional.

Por su parte, la consejera ha señalado que aún existen “violencias invisibles, más concretamente en elcaso de las mujeres con discapacidad”. Y reconoce que este estudio ayudará a conocer la “doble victimización de estas mujeres”, ya que la violencia de género contra esas personas “tiene unas especificidades que están ocultas y hay que sacarlas a la luz”.