discapacidad intelectual
Circular economy symbol with lightbulb, wind turbines with people working on. Sustainable strategy to eliminate waste and pollution, renewable and reuse natural resources concept.

Empleos emergentes para las personas con discapacidad intelectual

La incorporación y permanencia de las personas con discapacidad al mercado laborar es un reto social y empresarial importante porque la diferencia en la tasa de empleo entre personas con y sin discapacidad es muy elevada, alcanzando más de 37 puntos de diferencia en 2020 (26,7 vs 64,3%). Y, en concreto, la discapacidad intelectual presenta una de las tasas de empleo más bajas (17,6%) en relación a otras discapacidades, según el informe de 2021 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Por todo ello, las entidades comprometidas con el desarrollo, autonomía y mejora de la calidad de vida de este colectivo, no cesan en su empeño de generar nuevas oportunidades laborales enfocadas a este colectivo, y emprenden iniciativas que proyectan su valor. Ejemplo de ello es Creando valor en la transición energética, un proyecto de Plena Inclusión Madrid y Repsol que persigue impulsar la contratación laboral de personas con discapacidad intelectual en sectores responsables con la transición energética.

La iniciativa Creando valor en la transición energética, desarrollada por Plena Inclusión y Repsol,  tiene como objetivo que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo avancen hacia la ciudadanía plena a través del acceso al empleo, al tiempo que se asegura un futuro sostenible para todas las personas. Así lo explica Javier Luengo, presidente de Plena Inclusión Madrid: “Tenemos un compromiso claro con la calidad de vida de las personas con discapacidad, pero también con la sostenibilidad y el medioambiente. Unir esas dos realidades forma parte de nuestra responsabilidad social porque somos organizaciones sociales que tenemos un papel activo en la sociedad”. 

Actualmente, la tasa de desempleo de las personas con discapacidad es superior al 70 %  y solo 1 de cada 5 personas con discapacidad intelectual trabaja. Además, en este momento, 9 de cada 10 personas con discapacidad intelectual o de desarrollo están desempeñando trabajo en riesgo de desaparición con los procesos de digitalización, un reto al que hay que enfrentarse realizando una adaptación de los puestos, ya que solo una 1 de cada 10 personas con discapacidad tiene acceso a la tecnología de apoyo. Por otra parte, estamos asistiendo a un cambio en el sistema económico y social, la economía circular, que tiene como objetivo, según la Fundación para la Economía Circular, “la producción de bienes y  servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de las materias primas, agua y fuentes de energía”. Un modelo que huye del actual sistema lineal de usar y tirar y que apuesta por la optimización de los materiales y residuos alargando su vida útil a través de la prevención, reutilización, reparación y reciclaje y proporcionándole una segunda vida.

En Plena Inclusión están convencidos del valor que las personas con discapacidad intelectual pueden aportar a la transición energética y están trabajando para que este colectivo, que es un agente activo de la sociedad, tenga un papel principal en el cambio hacia la economía circular.

En este contexto, surgirán nuevos empleos, y Plena Inclusión ha querido da un paso adelante para buscar nuevos nichos de empleo, posibilidades de formación y oportunidades laborales. “Estamos trabajando para encontrar escenarios laborales para un futuro profesional de las personas con discapacidad. Esos en los que tiene que ser formados, ahora, para que, en breve, se puedan convertir en una opción de futuro laboral y vital para cada uno de ellos”, expone Javier Luengo. Todo ello sin perder de vista la digitalización: “Queremos evitar que la digitalización impacte de manera negativa en las estas personas con discapacidad. Somos conscientes de que sus recursos y competencias pueden generar más brecha que oportunidades y también estamos intentando paliar estos inconvenientes”. 

Un proyecto en varias fases 

El proyecto Creando valor en la transición energética se está desarrollando en varias fases. Durante un periodo de ejecución de tres años, se realizarán propuestas a favor de la movilidad sostenible, la reducción de emisiones o la eficiencia energética.

En 2021, el proyecto ha tenido como reto principal el establecimiento de alianzas y la facilitación de oportunidades de empleo en el marco de la economía circular. Así lo expresa el presidente de Plena Inclusión: “Se han ido realizando diferentes parte del proceso con agentes claves, se han valorado las cuestiones que habría que poner en marcha, se ha hecho formación dentro del movimiento asociativo con las organizaciones sociales para aprender cómo podemos llevar a cabo ese tránsito desde la economía tradicional a una economía circular y, finalmente, se ha ido desarrollando un trabajo para ver cuáles son aquellos perfiles más idóneos en los que las personas con discapacidad puedan trabajar y desarrollar sus competencias, y para los cuales también tienen que ser formados”.

De este estudio surge la publicación de un repertorio de 30 puestos de trabajo susceptibles de ser realizados por personas con discapacidad intelectual en el marco de la economía circular. “Es una manera de incorporarnos a un proceso que está en marcha, a un tránsito en el que el mercado laboral va a generar cambios y en el que tenemos que ser parte activa también. Las personas con discapacidad se tienen que adaptar a esos posibles cambios, tienen que aprovechar estas oportunidades nuevas que puedan abrirse”, subraya Javier Luengo.

Con esta precursora iniciativa, Plena Inclusión se adelanta a encontrar oportunidades de empleo para las personas con discapacidad en una realidad que se está imponiendo: la de la transición energética y la economía circular. “Intentamos ser una entidad innovadora, con mirada hacia el futuro. Y, con el apoyo de Fundación Repsol, estamos consiguiendo abrir nuevos escenarios y un abanico de posibilidades para las personas con discapacidad”.

Metodología de trabajo

Para realizar este repertorio, Patricia Hortal, coordinadora de formación en Plena Inclusión Madrid y coordinadora del proyecto de Creando Valor, explica que tomaron como referencia la Estrategia Española de Economía Circular. Y, en base a un mapeo y a la colaboración de más de 30 centros, servicios y empresas comprometidas con la sostenibilidad, se han podido  identificar estos puestos de trabajo que pueden enfocarse a las personas con discapacidad y centrar sus objetivos.  

La metodología aplicada para la recogida de datos ha consistido en: búsqueda de información en diferentes medios de comunicación, entrevistas telemáticas y presenciales, visitas a las empresas y análisis de puestos in situ, persiguiendo los objetivos que mencionamos a continuación:

  • Conocer cuál es su metodología de trabajo con relación a los principios de la economía  circular.
  • Informarnos sobre aquellos perfiles profesionales dentro del organigrama que cumplan los parámetros de circularidad.
  • Identificar e inventariar nuevos puestos de trabajo que beneficien a la empresa en su productividad y puedan ser desarrollados por personas con discapacidad intelectual o del desarrollo.
  • Concienciar sobre la adaptación de puestos de trabajo, que se desarrollan dentro de la empresa en la actualidad, para que sean ocupados por personas con discapacidad intelectual o del desarrollo con los apoyos precisos para asegurar el éxito en su desempeño profesional.
  • Sensibilizar a estas empresas colaboradoras sobre la importancia de generar oportunidades de empleo para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo y el valor añadido que aporta la diversidad a sus equipos.

El resultado es una guía en la que se recopilan 30 puestos de trabajo, que se han distribuido en los sectores de actividad prioritarios, que son seis: agroalimentario y forestal, industrial, bienes de consumo, turismo, textil y confección y puestos trasversales. “Se trata de una guía sencilla o intuitiva dirigida a técnicos de empleo o personas responsables de la captación de recursos humanos en las empresas”, sostiene Patricia Hortal.

En ella se define cada uno de estos 30 perfiles, las actividades que deben desarrollar, los conocimientos necesarios, las competencias, los instrumentos y materiales de trabajo necesarios, e incluso observaciones concretas. “También a las empresas les puede servir como una buena referencia para conocer qué pueden hacer las personas con discapacidad intelectual dentro de su de su plantilla”, apunta la coordinadora del proyecto.  

Formación para la capacitación de personas con discapacidad intelectual para empleos emergentes

Además de la identificación de estos puestos de trabajo, Plena Inclusión tiene el compromiso de formar y capacitar a las personas con discapacidad intelectual para estos nuevos perfiles. De hecho, es uno de los objetivos de Creando valor. “Ya hemos iniciado algunas acciones formativas precisamente para capacitar a las personas con discapacidad intelectual en estas potenciales ofertas de empleo que creemos que van a aparecer”, sostiene Patricia Hortal.

Una experiencia muy interesante que han presentado recientemente es la formación para demontador de aparatos electrónicos. “Se ha formado un grupo de personas con discapacidad intelectual para que puedan desmontar teléfonos móviles y tablet y que se le pueda dar un segundo uso o aprovechar tanto los materiales que de ellos se desprenden, como poder arreglarlo o repararlos y ponerlos otra vez en funcionamiento”. Para ello, se puso en marcha una acción formativa de 50 horas que ha formado a 15 personas con discapacidad intelectual. Y de esta formación, ya han surgido tres primeras contrataciones laborales. 

También están en marcha otros dos cursos sobre operario de residuos y mozo de almacén enfocado al contexto de la economía circular. “Y nuestra intención es continuar formando en todos estos perfiles y, además, seguir ampliando el repertorio”, asegura la coordinadora de Creando Valor. 

Las personas con discapacidad intelectual consideran este proyecto una gran oportunidad. “Las personas con discapacidad están deseosas de tener espacios de formación, de poder tener oportunidades, de tener un lugar en el que les permitan crecer y desarrollarse profesionalmente con la formación adecuada y lo viven como una oportunidad tremenda”, afirma Javier Luengo, que advierte de que, muchas veces, los puestos de trabajo para las personas con discapacidad son poco variados y las oportunidades bastante limitadas. Pero, en base a esta iniciativa, “se abre un nuevo escenario con el que están tremendamente motivados”, puntualiza.