La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha celebrado el I Congreso Virtual SEGG sobre “Envejecimiento y nueva complejidad”. En encuentro tuvo lugar del 14 al 16 de octubre y para conocer algunas de las conclusiones principales hemos hablado con el vicepresidente del Área Clínica de esta sociedad científica, el doctor Nicolás Martínez Velilla.

¿Qué balance hace de este I Congreso Virtual de la SEGG?

Este ha sido el primer congreso virtual que organizaba la SEGG, obligados por las circunstancias epidemiológicas que la pandemia de coronavirus ha generado. En este contexto las incertidumbres que nos rodeaban eran numerosas, pero el balance final ha sido un éxito total. Tanto en número de participantes (>950) como de países colaboradores (>21) con una gran extensión a Latinoamérica.

La variedad de temas abordados ha sido amplia, ¿hay alguno de ellos que suponga un punto de inflexión para la profesión de geriatría?

Probablemente el área del deterioro funcional secundario al confinamiento ha supuesto un punto fundamental de manejo específico, unido al manejo de las alteraciones conductuales que el confinamiento genera. Si ya estábamos sensibilizados con el deterioro funcional, el confinamiento ha obligado a optimizar mecanismos para prevenir, tratar y revertir estos aspectos, y no solo los relacionados con la enfermedad.

La pandemia por el Covid-19 y el confinamiento ha sido hilo conductor en diferentes ponencias. ¿Qué conclusiones podemos extraer este momento y cómo se debe atender a las personas mayores?

Las personas mayores merecen y tienen derecho al mismo tratamiento con evidencias científicas que el resto de los ciudadanos. De hecho, es el sector más vulnerable al COVID, y debemos esforzarnos en asegurar la calidad de la atención que les proporcionamos.

También el ámbito residencial ha sido un tema recurrente en el encuentro. ¿Hay medidas y formas de actuar que han llegado para quedarse?

El medio residencial ha sido vilipendiado por numerosos medios de comunicación, cuando la realidad es que la mayor parte de las residencias ha desempeñado un trabajo digno de elogio e incluso más allá de lo que se podría esperar dados los recursos humanos  y materiales de las que muchas disponen.

Esta pandemia nos ha obligado a “repensar”  el modelo asistencial que ofrecemos y el camino hacia el que debemos dirigir nuestros esfuerzos.  Una vez desaparecida la pandemia (que esperemos sea pronto), deberíamos aprender de lo que nos ha ocurrido e implementar los modelos que hayan servido para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

Por otra parte, hay temas de obligado abordaje en congresos de este tipo como la fragilidad o la nutrición ¿Qué novedades hay a este respecto?

El área de la fragilidad en dinámica, y más allá de la heterogeneidad conceptual se están implementando modelos de manejo integrales e integradores que abordan todas las facetas de las personas mayores y nos permiten hacer un manejo farmacológico y no farmacológico específico para esta tipología de pacientes.

En el área de la nutrición se han presentado actualizaciones importantes en aspectos diagnósticos y en ejemplos de intervenciones que nos han ayudado a  aprender al respecto.

¿Cuáles son las principales conclusiones del encuentro?

La principal conclusión es que la geriatría y la gerontología están siendo los grandes protagonistas de esta terrible pandemia, y que la respuesta que estamos dando como sociedad científica está ayudando a mejorar la atención y la calidad de vida de las personas mayores. Además hemos aprendido que estos nuevos modelos de formación y congresos han venido para quedarse entre nosotros y debemos adaptarnos a ellos.