Mª Carmen Maeztu. Consejera de Derechos Sociales de Navarra
Mª Carmen Maeztu. Consejera de Derechos Sociales de Navarra

“Estamos implantando el modelo asistencial centrado en la persona en toda la red sociosanitaria”

Mª Carmen Maeztu

Consejera de Derechos Sociales de Navarra

Dos son las grandes apuestas de la Consejería de Derechos Sociales de Navarra que dirige Mª Carmen Maeztu para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en situación de dependencia. Por un lado, el cambio de modelo de atención residencial: “Estamos implantando en toda la red sociosanitaria un modelo centrado en la persona, en el que se tiene más en cuenta su opinión y necesidades de una manera individualizada”. Por otro lado, Maeztu defiende una atención domiciliaria integrada, adaptada y desarrollada conjuntamente por los equipos de Atención Primaria y de Servicios Sociales. En el caso concreto de la teleasistencia, la consejera avanza que, gracias a los fondos europeos, “vamos a dar un salto cualitativo muy importante”. Apuestas que van acompañadas de un proceso de mejora de las condiciones laborales y profesionales de las personas que trabajan en el Sistema de Dependencia, con mayor formación y una mayor cualificación de los profesionales del sector.

¿Cuáles son sus prioridades en materia de políticas sociales, dirigidas a las personas mayores y en situación de dependencia, así como a las personas con discapacidad?

En el caso de las personas mayores, estamos desarrollando una amplia Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable, a la par que desarrollamos programas de prevención de la soledad no deseada. Igualmente, Navarra tiene una serie de políticas de garantía de rentas para personas mayores con pensiones bajas que garantizan unos ingresos dignos, lo que hace que sea el colectivo con menor pobreza.

En el caso de la dependencia, las grandes apuestas son el cambio de modelo de atención residencial hacia un modelo centrado en la persona. Al mismo tiempo, se redobla la apuesta por los servicios de atención domiciliaria, con políticas de mejora de las condiciones laborales de los trabajadores del sector. Igualmente, estamos en un proceso de simplificación administrativa para agilizar la gestión, así como en un amplio proceso de modernización de centros residenciales, teleasistencia avanzada, etc., de la mano de los fondos europeos.

Finalmente, destacar el desarrollo del Plan de Discapacidad, que hace una apuesta importante por conseguir la máxima autonomía de las personas con discapacidad, mediante el impulso de un cambio de modelo en la atención, con servicios más comunitarios e inclusivos, compartidos con el resto de la población y en los que priman las preferencias de las personas sobre los criterios organizativos (servicios sociales, salud, educación, empleo); y define un área específica de accesibilidad, alineada con la Ley Foral de Accesibilidad Universal.

¿Y relacionadas con el envejecimiento activo y saludable?

Uno de los objetivos fundamentales del Departamento de Derechos Sociales, y del Gobierno de Navarra en general, es promover que el envejecimiento de la población de Navarra se produzca con la máxima capacidad funcional y con la mejor calidad de vida, de manera que las personas permanezcan activas, autónomas e independientes durante el mayor tiempo posible. En este sentido, es una prioridad establecer acciones que reduzcan la pérdida funcional que acompaña al envejecimiento y a las patologías que este conlleva, así como tratar de revertir la pérdida funcional recuperable. Y, en caso de que esta no fuera recuperable, es imprescindible establecer que esto no suponga, en ningún caso, una pérdida de derechos de la persona.

Un hito importante a este respecto es la elaboración de la Estrategia de Envejecimiento Activo y Saludable de Navarra, en el marco de los objetivos de la Agenda 2030 y de la Década de Envejecimiento Saludable (2021-2030). Esta estrategia, que se diseñó en 2017 y que ahora hemos retomado, persigue avanzar en la construcción de una sociedad más cohesionada y amigable con las personas mayores, sin olvidar al resto de grupos poblacionales de edad más joven. Este es, sin duda, un objetivo de gran relevancia ante las previsiones de que, dentro de 15 años, el 25 % de la población en nuestra Comunidad será mayor de 65 años.

Si bien ya se había empezado a hablar de la necesidad de un cambio de modelo de atención residencial, la pandemia ha acelerado el proceso. ¿Qué modelo de atención defiende Navarra? Concretamente, ¿en qué situación se encuentra la implantación del modelo de atención centrada en la persona?

El modelo de atención que estamos implantando ya en toda la red sociosanitaria en Navarra es el modelo asistencial centrado en la persona. La transición hacia este nuevo modelo supone un cambio cultural en el ámbito asistencial, ya que pasamos de un sistema más asistencial con las personas a otro en el que se tiene en cuenta su opinión y necesidades, de una manera individualizada.

En Navarra, la implantación de este nuevo modelo de atención comenzó en 2020, y hasta la fecha hemos llevado a cabo una serie de medidas muy importantes, como la aprobación del Decreto Foral 92/2020 por el que se regula el funcionamiento de los servicios residenciales, de día y ambulatorios del ámbito de los Servicios Sociales. Gracias a este Decreto Foral, hemos actualizado la legislación vigente desde hacía 30 años y hemos dado un salto cualitativo de gran calado en el Sistema Público de Servicios Sociales de Navarra y el ámbito de los cuidados. También hemos realizado una mayor inversión pública en centros residenciales y centros de día. Asimismo, hemos acometido reformas en centros públicos y hemos construido nuevos. Todo ello, con el objetivo de proporcionar una atención más individualizada y personalizada a cada persona. Y, también para ello, hemos mejorado las condiciones laborales y profesionales de las personas que trabajan en el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, con mayor formación para los trabajadores y una mayor cualificación de los profesionales del sector.

En cifras, podemos afirmar que hemos incrementado considerablemente el presupuesto destinado a la dependencia, la discapacidad y la enfermedad mental, pasando de 139,1 millones en 2014 a los 212,9 millones de gasto público presupuestados para este 2022.

Relacionado con ello, ¿en qué consiste el proyecto “Retos”?

Este es un proyecto pionero en Navarra e innovador en la Administración Pública, tanto en la regional como en la nacional, para el que hemos destinado un presupuesto de 1,75 millones de euros. Su objetivo es el de detectar necesidades a las que se enfrentan los trabajadores, residentes y familiares de residencias para personas con dependencia, contando para ello con la participación de los agentes implicados, y así identificar las líneas de actuación orientadas a cambiar la cultura asistencial, utilizando los recursos tecnológicos de los que disponemos en la Comunidad Foral.

El proyecto surge de la necesidad de mejorar los servicios que ofrecemos a la ciudadanía, particularmente en el campo de los cuidados de las personas. Y, en este ejercicio de innovación, el primer paso es detectar las demandas que formula la sociedad, con la intención de poder darles respuesta con todos los medios que tenemos a nuestro alcance. En ello estamos, de una manera, además, multidisciplinar, que incorpora todas las miradas.

Por el momento, hemos celebrado las dos primeras fases del proyecto y en breve celebraremos la tercera. En las dos primeras, hemos detectado más de 75 necesidades y, mediante un proceso participativo, la ciudadanía ha desarrollado una serie de conceptos e ideas utilizando el pensamiento creativo. Ahora, son las empresas las que tienen que medir su capacidad para adoptar estas soluciones que se han planteado.

En este nuevo modelo de cuidados, ¿qué lugar ocupan los servicios domiciliarios de proximidad, especialmente la ayuda a domicilio y la teleasistencia?

Procurar una atención domiciliaria integrada, adaptada y desarrollada conjuntamente por los equipos de Atención Primaria de Salud y de los Servicios Sociales de Base es una prioridad para este Gobierno. Prueba de ello es la puesta en marcha de un proyecto, que de momento está implantado en tres áreas de salud de Navarra, mediante el cual ponemos a disposición de las personas que, por diversas circunstancias, pierden su autonomía funcional un conjunto de intervenciones profesionales y servicios, cuya orientación básica se dirige a recuperar esa funcionalidad perdida evitando la institucionalización. Los ejes de intervención sobre los que se sustenta este proyecto son la intervención sociocomunitaria, la intervención precoz, con prevención de la dependencia, y la recuperación tras el ingreso hospitalario.

En cuanto a la teleasistencia, puedo avanzar que, gracias a los Fondos Europeos, va a dar un salto cualitativo en Navarra muy importante. Nos parece fundamental fomentar este modelo de atención, que permite una atención permanente, las 24 horas del día y todos los días del año, para personas en situación de dependencia. Este servicio nos permite atender situaciones de emergencia, inseguridad, soledad o aislamiento que pueden producirse, y tiene como principal objetivo que las personas mantengan su autonomía y puedan permanecer en el entorno en el que desarrollan su vida, algo muy ligado a este nuevo modelo de atención centrada en la persona que ya hemos comenzado a implantar en Navarra.

La calidad asistencial es una prioridad tanto para los profesionales que prestan la atención como para los residentes y sus familias. ¿Qué mecanismos tiene el Plan de Inspección de Servicios Sociales 2022 para controlar la calidad de los servicios?

Efectivamente, la calidad asistencial es una prioridad para todos. En este sentido, el nuevo Plan de Inspección de Servicios Sociales, aprobado para este 2022, contempla una serie de novedades. La principal hace referencia al cumplimiento del modelo de atención centrado en la persona, puesto que lo consideramos un factor fundamental a la hora de alcanzar la máxima calidad asistencial. Pero también incorpora otros elementos novedosos, en la línea de actuaciones para garantizar el respeto a los derechos de todas las personas, como la supervisión de sujeciones físicas.

Por otro lado, la actuación inspectora va a comprobar el cumplimiento de los Planes de Atención Individualizada y considera que las historias de vida, que se empezaron a realizar ya en 2021, deben ser un documento vivo y dinámico, conocido por todo el personal trabajador, a fin de ofrecer la mejor atención a la persona usuaria. En esta línea, me gustaría destacar que, con este nuevo Plan, la figura de personal de referencia pasa a ser una figura esencial, escogida por los usuarios que así lo deseen, en base a sus necesidades o afinidad, algo que consideramos fundamental.

Actualmente, el sector sociosanitario está en pleno debate sobre la racionalización y/o eliminación del uso de sujeciones físicas y químicas. ¿Cuál es el posicionamiento de su Departamento al respecto?

Con el Plan de Inspección de Servicios Sociales para 2022, hemos ampliado la supervisión de las sujeciones físicas en el área de Enfermedad Mental. Concretamente, con la entrada en vigor de la modificación realizada en el Decreto Foral 79/2021, hemos abordado el uso de barandillas que, si bien no están consideradas una sujeción mecánica, sí resultan una medida restrictiva que exige un mayor control. Además, hemos regulado las salas de contención, que también contemplamos como una medida restrictiva, en las áreas de Enfermedad Mental, y se comprobará, igual que en años anteriores, el cumplimiento de todos los aspectos relativos al uso de sujeciones físicas, tales como un consentimiento informado, una prescripción, una revisión mensual o medidas alternativas.

En todo ese proceso, ¿cuál es el papel de la coordinación sociosanitaria? ¿Existe en Navarra una coordinación real y efectiva entre sanidad y servicios sociales?

Sí, existe una coordinación real y efectiva. El trabajo integrado de los profesionales de los Servicios Sociales de Base y de Atención Primaria de Salud, junto con las personas usuarias y sus familias, se orienta hacia la necesidad individual de cada persona, independientemente de la puerta de entrada, de quién lo financie y del grado de dependencia reconocido. Este trabajo, además, propicia repuestas a las necesidades detectadas y permite la creación de redes colaborativas de voluntariado, Escuelas de Cuidadores o grupos de autoayuda.

Ahora, estamos trabajando en definir un nuevo marco normativo, orgánico y económico que posibilite el avance y la consolidación de este modelo de atención sociosanitaria ya implantado en tres áreas de Navarra, que persigue una respuesta rápida y adecuada a las necesidades de cada persona, sin trabas burocráticas que puedan dilatar la adjudicación de un recurso.

¿Una de las líneas de colaboración sociosanitaria puede considerarse la Escuela de Cuidados para personas cuidadoras?

Por supuesto. Este es un proyecto que hemos presentado hace muy poco, el mes pasado, y que surge de unas necesidades detectadas en el foro sociosanitario del Distrito de Tafalla, celebrado en noviembre de 2020, en el que las personas asistentes solicitaron, entre otras medidas, más sesiones educativas para personas que cuidan de sus familiares. La formación en este ámbito ya tenía cabida dentro de la Escuela de Salud, pero con esta nueva Escuela de Cuidados vamos a poder darle un mayor impulso a la formación, con muchísima más oferta.

Finalmente, respecto a los Fondos Europeos dirigidos a políticas sociales, ¿con qué presupuesto cuenta su Departamento y a qué proyectos lo destinará para mejorar los servicios prestados a las personas mayores y en situación de dependencia?

Navarra va a contar con 50 millones, aproximadamente, y van dirigidos fundamentalmente a impulsar un gran cambio del sistema de cuidados que redunde en una mejor atención y en unas condiciones más dignas para sus profesionales.

En total, serán 12 proyectos. Uno de los más ambiciosos es el destinado a la remodelación de los centros sociosanitarios para adecuarlos al nuevo modelo de Atención Centrado en la Persona (ACP), incluyendo criterios de eficiencia energética.

Las reformas servirán para crear espacios más familiares y reducidos, lo más parecidos a un hogar. Este proyecto también pretende impulsar la creación de centros de día públicos en colaboración con las entidades locales.

Estas actuaciones se completarán con otro proyecto de modernización tecnológica de los centros, en el que se invertirán 1.750.000 euros en tres años.

Otro de los proyectos persigue extender a toda Navarra un sistema de teleasistencia avanzada para personas en situación de dependencia y/o discapacidad, ando seguridad y reduciendo la soledad.

Por otra parte, estamos ya implantando la denominada Historia Social Única Electrónica de Navarra.

Una parte de los fondos se destinarán al refuerzo de los Servicios Sociales de Base para lograr una transición digital de los centros y una adaptación de su personal, mediante itinerarios formativos.

En este mismo ámbito de los servicios sociales, se pondrá en marcha en 2021 una convocatoria abierta destinada a las entidades del Tercer Sector para desarrollar proyectos piloto de innovación social.

Finalmente, otro de los proyectos va dirigido a la creación de un Instituto de Investigación en Dependencia y Envejecimiento, en colaboración con la Universidad Pública de Navarra.

Trayectoria profesional

Mª Carmen Maeztu es diplomada en Trabajo Social por la Universidad del País Vasco y licenciada en Derecho por la UNED. Inició su trayectoria profesional como trabajadora social en el Servicio Social de Base de la Zona Básica de Valtierra en 1985. En esta etapa profesional, además de la atención directa y la implantación de programas como el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD), participó junto con otros profesionales de salud, educación y servicios sociales del área de Tudela en el diseño e implantación de distintos programas de intervención comunitaria.

En 2001 pasó a desempeñar su labor profesional en distintos puestos de gestión en el Departamento de Derechos Sociales. Desde 2015 trabajó como subdirectora de Valoración y Servicios de la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las personas. En agosto de 2019 fue nombrada consejera de Derechos Sociales.

En el ámbito académico, es coautora del diseño y validación de una escala de valoración social de la dependencia y de varios artículos en revistas del campo de los servicios sociales.

Asimismo, es vocal del Consejo Navarro de la Discapacidad y del Consejo Navarro de Personas Mayores y socia de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN- OME) y de la Asociación Navarra para la Defensa de la Sanidad Pública.