Juan Abarca Cidón

Presidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS)

Una de las principales cuestiones que ha evidenciado la crisis sanitaria provocada por el coronavirus es que el sector sanitario privado es un aliado indispensable del sistema público de salud, siendo la cooperación entre ambos un pilar fundamental para garantizar su sostenibilidad. Así lo entiende Juan Abarca, presidente de la Fundación IDIS, que este año cumple una década. Además, subraya que la pandemia ha borrado barreras: “La suma de todos es lo que aporta valor a la sanidad”. Por eso, defiende la integración mediante el establecimiento de sinergias y estrategias conjuntas. Respecto a cómo se ha vivido el COVID-19 en las residencias de personas mayores, Abarca lo tiene claro: “El sistema sanitario y el sistema sociosanitario son dos caras de la misma moneda que deben ir de la mano” y entiende que, además de la medicalización de las residencias, “es clave abordar los cuidados intermedios. Un concepto que engloba las prestaciones que requieren los pacientes en transición entre el hospital de agudos y su domicilio, caracterizadas por una dependencia médica y social”.

El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) cumple 10 años. ¿Qué balance hace de esta primera década?
Muy positiva, sin duda. La Fundación IDIS vino a cubrir una necesidad: poner en valor la ingente aportación de la sanidad de titularidad privada en España y la del emprendimiento privado en sanidad. Para ello, decidimos desde el inicio trabajar en cuatro ejes fundamentales: investigación y análisis, elaboración de publicaciones que fueran referentes en el sector y fuera de él, información transparente, rigurosa y objetiva dirigida a la sociedad y generación de foros y entornos de exposición y debate en los que compartir conocimiento y experiencias que fomenten la mejora del sistema en su conjunto. Desde el inicio, nuestro posicionamiento es integrador de las dos titularidades, tratando de establecer sinergias, estrategias conjuntas y complementarias.

¿Qué retos se plantea a corto y medio plazo? ¿Hacia dónde cree que debe evolucionar la sanidad, tanto pública como privada?
Los retos siempre vienen estrechamente ligados a las necesidades y, en ese sentido, pensamos que el sistema sanitario va a tener que afrontar serias dificultades en el entorno temporal una vez que la demanda asistencial va a ser creciente, la cronicidad en aumento y los gastos se van a incrementar de forma notable por diversos motivos, entre ellos el envejecimiento poblacional, las nuevas formas de enfermar y el constante avance de la innovación.
Por ello, el principal reto es el de contribuir a que ese escenario sea asumible por el sistema y, para ello, hemos de reformarlo y adaptarlo a las necesidades emergentes contando con la participación de todos y utilizando todos los recursos disponibles de una forma estratégica y sinérgica, sin apriorismos ni dogmatismos. La sanidad en su conjunto debe evolucionar hacia una sanidad para los ciudadanos y contando proactivamente con ellos, que son los auténticos protagonistas; hacia una medicina participativa, personalizada y poblacional como la que presumimos tener.

Uno de los objetivos de IDIS continúa siendo la integración y normalización de la sanidad privada. ¿Qué es necesario para lograrlo?
Sin duda alejar la politización de la sanidad, es decir, el uso de la sanidad con fines espurios relacionados con el rédito político. La sanidad está en los programas de los diferentes partidos y, por lo tanto, forma parte del debate político. Pero una cosa es tener un criterio en base a una ideología y otra muy diferente es utilizar la sanidad como ariete frente al adversario con información, en ocasiones, sesgada y oportunista con intención de alcanzar un beneficio electoral. Nos jugamos mucho de cara al futuro de nuestro sistema sanitario como parte del denominado estado del bienestar y o actuamos en base a criterios objetivos y transparentes de eficiencia, calidad, seguridad, oportunidad y resultados o perderemos el modelo y, por lo tanto, una conquista social clave de nuestra sociedad.

Es indispensable la creación de una Agencia Estatal de Salud Pública que coordine al Estado y las comunidades autónomas

¿Cuál ha sido la principal contribución del sector sanitario privado en la crisis del COVID-19?
El sector sanitario privado en su conjunto ha tenido un espíritu de implicación y dedicación absoluta desde el comienzo de esta crisis. El sector hospitalario y de aseguramiento, así como las compañías farmacéuticas y de tecnología sanitaria han aportado lo mejor de sí mismos y así lo recoge el informe Sanidad Privada, Aportando Valor. Especial COVID-19, que la Fundación IDIS ha publicado, con la colaboración de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), la Asociación Empresarial del Seguro (UNESPA) y las entidades que agrupan a la industria farmacéutica (Farmaindustria) y de tecnología sanitaria (Fenin).

¿Qué lecciones aprendidas destacaría?
La más importante, que solo la suma de todos es lo que aporta valor a la sanidad. La sanidad de titularidad privada y todo el entorno de emprendimiento privado en sanidad han realizado una aportación global imprescindible para el control y solución de una pandemia que ha borrado barreras entre el sector público y privado, que ha detectado carencias y que ha puesto el foco de atención en la necesaria reforma del sistema, mediante propuestas de valor como las realizadas recientemente por la Fundación IDIS en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica en el Congreso de los Diputados y a SM el Rey Felipe VI en audiencia privada.
Finalmente, destacar la enorme tarea de solidaridad y responsabilidad social desplegada por las organizaciones, empresas e instituciones que componen la Fundación IDIS, más de 130 proyectos de enorme valor que muestran el compromiso de este sector por la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

¿Qué necesita la sanidad, tanto pública como privada, ante un posible rebrote de COVID-19 o ante una emergencia sanitaria similar?
Creo que primero aprender de los aciertos para potenciarlos y de los errores para no volver a cometerlos. Creo que la coordinación y la cohesión interterritorial deben mejorarse notablemente y, desde luego, la monitorización y prevención de situaciones de este tipo también.
En el primer caso son claves dos aspectos. En primer lugar, el refuerzo del papel del Consejo Interterritorial, la utilización de todos los recursos disponibles de una forma integrada y cohesionada, y una estrategia de comunicación más técnica, transparente y comprometida con la realidad que se vive en cada momento alejada del interés político y del posible rédito electoral. El segundo lugar, es indispensable la creación de una Agencia Estatal de Salud Pública, promovida por el Estado y las comunidades autónomas, que coordine y controle tanto las medidas de salud pública (vigilancia epidemiológica y control de enfermedades) y los protocolos a seguir ante la notificación de alertas internacionales o nacionales, como las medidas de prevención contra los factores de riesgo de la población o el control de la calidad asistencial y el acceso a los recursos de forma equitativa. Una Agencia de Salud Pública que realice la coordinación entre el Estado y las comunidades autónomas para tomar las medidas y procesos necesarios para afrontar la crisis desde el principio.

Actualmente, hay un debate vivo sobre la medicalización de las residencias de personas mayores. ¿Qué opina al respecto?
Sistema sanitario y sistema sociosanitario son dos caras de la misma moneda que deben ir de la mano, de forma acompasada y estableciendo todas las sinergias posibles y estrategias en materia de prevención y abordaje asistencial. Estos establecimientos realizan una labor imprescindible, más que plausible y reconocible en general.
Las residencias de personas mayores son establecimientos que presentan notables diferencias entre unas y otras, pero independientemente de este hecho considero que todas, sin excepción, deben cumplir con los mayores estándares de calidad y seguridad, dado que atienden a una población frágil, vulnerable y dependiente. Además de su acreditación y control por parte de las administraciones, las residencias deberían disponer de los recursos sanitarios suficientes adaptados a su realidad, con una conexión perfecta con el sistema sanitario. Situaciones como esta ponen el acento en la importancia de la prevención y, por ello, son precisamente estos centros los que deberían tener una consideración especial por parte de la hipotética Agencia Estatal de Salud Pública.

El sector de atención a las personas mayores y en situación de dependencia reivindica también la creación de hospitales de larga estancia que atiendan la cronicidad, bien diferenciados de los hospitales de agudos. ¿Cree que sería un modelo de atención viable?
Creo que una estrategia adecuada en este sentido requiere una visión holística, teniendo en cuenta que nuestro sistema sanitario está basado en centros de agudos fundamentalmente y es necesario adaptarlo a las nuevas circunstancias, teniendo en cuenta tanto los hospitales de media y larga estancia como las medidas relativas a los cuidados intermedios en el domicilio con una buena estructura y dotación de recursos de todo tipo desde la Atención Primaria y la atención médica en residencias como parte de los citados cuidados intermedios.