Adolfo Tamames

TeleMedCare CEO and Founder

La crisis provocada por el coronavirus ha acelerado la digitalización de la sociedad y TeleMedCare está aprovechando el momento tecnológico en beneficio de las personas mayores, los enfermos crónicos y, en definitiva, cualquier persona que necesite monitorización, útil para los propios pacientes, sus familiares, médicos y enfermeras. explica el CEO and Founder de TeleMedCare, Adolfo Tamames. Un profesional para quien la innovación se ha convertido en el motor de su trayectoria profesional: innovación en procesos para que los pacientes puedan ser atendidos en su domicilio y no tengan que acudir al hospital. En este sentido, Tamames asegura que la compañía se encuentra “en una fase de expansión, con el objetivo de alcanzar una medicina activa, preventiva y de calidad, que se convierta en un soporte de actuación para el facultativo”.

Cuenta con una dilatada experiencia, dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Qué le ha aportado trabajar en otros países? ¿Qué proyectos destacaría?

Mi vida está dedicada a la creación innovadora. Toda experiencia aporta muchísimo y entre todos los proyectos en los que he estado involucrado destacaría tres: la expansión internacional de Neat, empresa de la que fui fundador, a más de cuarenta países; la expansión internacional de QlikView, en la que me hice cargo de la versión en lengua española, participando en el lanzamiento de la compañía al Nasdaq, y la reciente expansión de TeleMedCare en Europa, Latino América y Estados Unidos. Destacaría también la expansión del proyecto de telemedicina Opensalud en España y México.  

Emocionalmente, estoy muy unido al desarrollo de Telemed Chile, una compañía de servicios que nos ayuda a desarrollar la tecnología por la vocación de sus promotoras a prestar servicios sociales y de salud de la máxima calidad.

Tras varios años trabajando fuera de España, ¿por qué decidió regresar?

Aunque he estado involucrado en la expansión de estas y otras compañías en mercados fuera de España, siempre he mantenido el equipo de desarrollo en nuestro país. Disponemos de excelentes profesionales con un alto grado de compromiso y una creatividad fabulosa, y hay que aprovechar este talento y generar riqueza interna.

Además, el equipo siente que está desarrollando plataformas para mejorar la calidad de vida de las personas y esto les resulta muy motivador.

¿Qué motivó el nacimiento de TeleMedCare?

TeleMedCare fue una visión temprana sobre el futuro de la salud conectada. El proyecto nació en Australia, lo incorporé al Grupo Neat y más tarde lo constituí como proyecto y empresa independiente.

Como todos los proyectos visionarios, ha requerido su tiempo para encontrar aceptación en el mercado. Algo muy parecido ocurrió con la teleasistencia que tardó diez años en madurar desde que escribí el primer software en 1993.

La motivación era una visión clara sobre el futuro de la compañía que estaba desarrollando entonces, una decisión y una apuesta firme por la salud conectada como mecanismo de racionalización de los recursos de salud y con un beneficio espectacular en la calidad de vida de profesionales y pacientes.

Somos una compañía tecnológica y como tal nuestro activo principal son las personas. En 2020, se ha incorporado al equipo casi una persona al mes y nuestra previsión es de crecimiento

TeleMedCare apuesta por la medicina predictiva para caminar hacia un modelo de salud personalizado, participativo y preventivo. ¿Está la sociedad preparada para asumir ese cambio?

Sin duda, la sociedad está hoy más preparada que nunca. Los procesos de digitalización copan la agenda de todas las compañías y el área de la salud no se queda atrás.

Los usuarios han pasado antes por procesos como la digitalización de la banca y necesitan de compañías como la nuestra que inició hace ya tiempo una transición proactiva hacia la salud digital.

La pandemia reciente ha acelerado la digitalización de una forma espectacular y los cambios han venido para quedarse. Ya hoy día es impensable volver a los viejos mecanismos en la relación médico paciente anteriores con la irrupción de la tecnología. Conseguimos mejores resultados con menos recursos, lo que nos permite atender a un número mayor de pacientes con mayor calidad asistencial y esto, además, produce ahorros en el sistema sanitario. ¿Qué más podemos pedir?

¿Qué propone TeleMedCare para acercar el hospital al domicilio de los pacientes?

TeleMedCare es una compañía tecnológica y lo que proponemos para acercar el domicilio a los pacientes está basado en esa misma tecnología. La digitalización de la sociedad está cambiando nuestros modelos de actuación y pensamiento. Algunos expertos hablan de que estamos en el momento bisagra de la historia de la humanidad, el período más influyente de los 140.000 años de existencia del hombre en la tierra, como ya describió Casfit en su libro On what matters.

Y en esto estamos, incorporando y aprovechando el momento tecnológico en pro del beneficio de nuestros usuario, los mayores, los enfermos crónicos y cualquier persona que necesite monitorización. A este paciente le enviamos a su domicilio una serie de dispositivos que le permiten medir sus constantes vitales: termómetro, tensiómetro, glucómetro, pulsioxímetro, etc. Estos dispositivos son bluetooh y trasmiten esa medición a nuestra plataforma, que trata y trasforma los datos en información útil para los diferentes perfiles de personas que interactúan con la aplicación: el paciente, sus familiares, médico y enfermera.

Hasta este momento, ha ocurrido un hito muy importante y es que el paciente ha sido monitorizado sin moverse de su domicilio. Hemos acercado el hospital al paciente.

El paciente puede consultar sus datos diarios y su histórico en una app de muy fácil manejo en un teléfono móvil. Una información muy similar es la que reciben sus familiares. Además, el paciente puede contactar o por voz y/o vídeo con su enfermera en cualquier momento, atenuando situaciones sociosanitarias de riesgo.

Los facultativos cuentan con información médica técnica de detalle, analítica e histórica, que incluye seguimiento y alertas permitiendo un control proactivo del cliente, avanzando así hacia una medicina preventiva.

¿Cómo lo hace posible TeleMedCare? ¿Qué prestaciones tiene?

Nuestra plataforma se compone de cuatro elementos para hacer esto posible:

  1. Una home case que cuenta con una serie de dispositivos sanitarios ioT, que permiten el análisis objetivo y cuantificado de la actividad de una persona y su tele monitorización, sin invadir su espacio de privacidad y garantizando la confidencialidad de los datos: termómetro, pulsioxímetro, espirómetro, tensiómetro, ECG, báscula, glucómetro, báscula, etc.
  2. Un hub de comunicación para trasmisión de estos parámetros al centro de control.
  3. El propio centro de control, que es nuestro corazón tecnológico que permite:
  • Automatización y predicción basadas en algoritmos de Inteligencia Artificial, que nos permitan caminar hacia un modelo de salud personalizada, participativa, predictiva y preventiva.
  • Supervisión de constantes vitales, gráficas de evolución biométrica, reportes y alertas.
  • Control, gestión y visualización de datos del paciente: medicación, alergias, actimetría, familiares de contacto, alertas, etc.
  • Agenda/dashboard con flujos de trabajo.
  • Se integra en cualquier CRM.
  1. Y, por último, una serie de aplicaciones disponibles para pc y/o dispositivos móviles fáciles de usar, con asistentes de voz y pantallas táctiles que aportan una experiencia inclusiva. Estas aplicaciones proporcionan información histórica, analítica, de detalle, predictiva y proactiva para los distintos actores involucrados (paciente, facultativos y familiares), que reciben el tipo y la información que cada uno de ellos necesita.

¿Cuáles son los perfiles de los profesionales que trabajan en TeleMedCare?

Somos una compañía tecnológica y como tal nuestro activo principal son las personas. TeleMedCare está formada por un equipo de profesionales sénior que lideran las principales áreas de la compañía. Cada uno de ellos con experiencia dilatada en el área que dirigen, I+D, Estrategia, Marketing y Comunicación, Desarrollo de Negocio, Comercial y Calidad. Algunos de ellos vienen del área de la telemedicina. Hay funciones como financiero que, de momento, tenemos externalizadas.

El equipo de I+D es clave en una empresa de tecnología. Contamos con perfiles de arquitectura, desarrollo, expertos en app y jefe de producto.

Estamos en una fase de expansión incorporando nuevos perfiles de manera constante. En 2020, se ha incorporado al equipo de TeleMedCare Group casi una persona al mes y nuestra previsión es de crecimiento, tanto orgánico como inorgánico en todas las geografías en las que nos encontramos, con USA como principal foco. 

Nuestro negocio es B2B y nuestros clientes principales son hospitales, residencias y empresas de atención domiciliaria. En definitiva, las personas mayores y los pacientes crónicos

¿Cuáles son los principales beneficios sociales y sanitarios de la herramienta?

Los beneficios sanitarios están relacionados con la reducción de costes hospitalarios y con la ubicuidad de la asistencia sanitaria, a través de monitorización remota de pacientes desde el lugar en el que se encuentren.

TeleMedCare responde al cuidado de las personas mayores y sus familias a través de teleasistencia, telemonitoreo de salud, telemedicina, servicios de cuidados domiciliarios y cuidado al cuidador. Según un estudio de CSIRO que llevó a cabo TeleMedCare en Australia, a través de la monitorización remota se produce una disminución del coste hospitalario en un 46 %, al reducirse las readmisiones en un 53 % y las estancias hospitalarias en un 75 %. Los médicos reciben información de sus pacientes de manera inmediata e incluso, mediante reconocimiento de patrones con algoritmos de Inteligencia Artificial (IA), pueden empezar a realizar la medicina preventiva de la que hablamos. La calidad de vida de los pacientes aumenta significativamente, al realizar su seguimiento desde su propio domicilio, sin tener que desplazarse y dejando de consumir recursos hospitalarios. Los familiares, a través de las app, están continuamente informados, favoreciendo su tranquilidad y confianza en el sistema.

Así pues, los beneficios principales serían, por el lado del sistema sanitario, la reducción de costes hospitalarios, reducción de readmisiones y del ratio de uso cama/paciente y, por el lado del paciente, aumento de su calidad de vida y la de sus familiares, así como la obtención de una atención sanitaria ubicua. Mencionar también el beneficio que supone una medicina preventiva que, a través de alertas, informe a los facultativos de posibles problemas de salud así como, a través de modelos predictivos y en función de los datos de multitud de pacientes, sea capaz de predecir comportamientos anómalos de salud. Trabajamos en pro de una medicina activa, preventiva y de calidad, en donde ofrecemos un soporte de decisión y actuación para el facultativo.

En cuanto a los beneficios sociales, el primero está en la facilitación del cuidado y la atención a nuestros mayores y, en general, a los colectivos crónicos. Es una labor de integración de los colectivos en la atención y en la sociedad, devolviendo al colectivo su contribución. No hay que olvidar que también se les da acceso a recursos de comunicación por vídeo y audio contribuyendo así a su bienestar mental y que contribuye a la disminución del aislamiento social y la soledad, dos elementos que atenazan la salud mental y el bienestar personal de nuestros mayores y/o de pacientes crónicos.

Y, en este sentido, la pandemia nos ha ayudado a repensar la tecnología de cuidado al paciente, en cómo avanzar en modelos y funcionalidades que permitan acompañar y favorecer las ganas de vivir de nuestros usuarios en momentos donde el aislamiento ha sido nuestra tónica diaria.

¿Cree que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus podría haberse vivido de otra manera si las plataformas de telemedicina estuvieran más extendidas entre la sociedad?

La telemedicina nos ha servido en el contexto de la pandemia para utilizar un recurso que tenía cierta barrera de entrada. Nos ha facilitado el acceso a servicios médicos en una situación en la cual era imposible acudir a un hospital. Ha sido decisiva para gestionar la crisis y lo habría sido en mayor medida si hubiese estado ya establecida y adoptada por la sociedad. Estamos a tiempo de aprender. Aprender para subsanar y para mejorar.

La pandemia nos ha enseñado a usar al máximo las nuevas tecnologías y ya nos reunimos virtualmente, compramos mucho más de lo que comprábamos y, si hemos aprendido e incorporado estos hábitos, debemos también poner a disposición de la sociedad innovaciones que no conoce y no demanda y ahí está el saber hacer de los líderes: innovar. Y no hablo de innovar en grandes avances tecnológicos, que también, hablo de innovar en procesos. Una gran innovación es que los pacientes no tengan que acudir al hospital, porque les hemos acercado el acceso a los recursos a través de monitorización y control de constantes o atención virtual, recordatorio de medicinas, atención a la soledad, respuesta a dudas en tratamientos, consultas virtuales con histórico y receta electrónica, usando las tecnologías que tenemos disponibles a nuestro alrededor, de programación, comunicaciones, computación en la nube, Inteligencia Artificial, metodologías Scrum, etc.

Y es nuestra responsabilidad también como actores de este sistema sanitario recuperar la experiencia de nuestros usuarios y trabajar cada día para ofrecerles un sistema más acorde a sus necesidades, incluso anticipándonos a ellas.

Estas innovaciones tecnológicas y de procesos ayudan también a los principios de sostenibilidad, tanto económica como social y ambiental. Creo que es el momento de aplicar humildad y una mirada limpia para ver en qué medida podemos contribuir a la sostenibilidad y al futuro del planeta con nuestro trabajo, con nuestras decisiones y que planifiquemos también nuestra contribución hacia nuestros accionistas y que miremos más allá e incluyamos también, y esto es fundamental, a los stackeholders de nuestro negocio.

Hoy aplica más que nunca la frase de Jack Ma: “No sé nada de tecnología, no sé nada de marketing, no sé nada de cosas legales. Solo sé cosas sobre las personas”. Esto es de lo que sabemos también nosotros en TeleMedCare, de personas, de personas mayores y de crónicos y trabajamos cada día para aplicar la innovación a sus tratamientos. Ojalá dentro de 10 años entendamos que lo hemos conseguido como sociedad.

¿Cómo equilibrar monitorización y control remoto de los pacientes en su entorno con el respeto a su intimidad?

Nuestra tecnología consiste en un software que registra, a voluntad del paciente, las constantes vitales y la conversación entre la enfermera remota y el paciente, previa solicitud de consentimiento al paciente para proceder a su grabación. La tecnología permite que nuestros clientes graben estas conversaciones y, en este caso, se grabarían cifradas y con un riguroso control de acceso a las mismas.

Se requiere intervención expresa del paciente para establecer una comunicación por voz y/o vídeo, de manera que nunca se puede acceder al domicilio de un paciente sin su consentimiento expreso. Esto sería equiparable a ese mismo tipo de acción en los hábitos normales del paciente, como haría por ejemplo al conversar por vía telemática. 

TeleMedCare ha nacido con la ambición de ser
una compañía global y, actualmente, estamos
trabajando en siete países: Estados Unidos, España, Suecia, Irlanda, Argentina, Colombia y Chile

¿Qué lugar ocupan la regulación, la seguridad de los datos e información que se maneja?

Es fundamental y pieza clave de nuestro negocio el cumplimiento de la regulación, las certificaciones correspondientes y, al mismo tiempo, por la sensibilidad de los datos manejados, la privacidad y seguridad de la información.

Y lo es, además, por convicción propia, ya que nos ponemos en la situación de ser nosotros esos pacientes y esos usuarios, y no podríamos esperar otra cosa que no fuera un cumplimiento honesto de la regulación aplicable y, por supuesto, la implantación de medidas de seguridad para el tratamiento de la información, que en este sector es de alta sensibilidad y así están categorizados por la RGPD.

Nuestro enfoque es ser proactivos adoptando nuevas medidas según lo posibilita el estado y evolución de la tecnología. Además, estoy convencido de que planificar y realizar procesos voluntarios de auditoría y certificación es una buena práctica que, además, nos mantiene en estado de alerta continuo sobre requisitos y aspectos relacionados con la regulación y con las normas de seguridad nacionales e internacionales, llevándonos a una revisión y mejora de las medidas para el aseguramiento de los datos de los pacientes y usuarios y, en general, partes interesadas de nuestras soluciones.

Nuestra Área de Calidad y Seguridad de la Información vela por este cumplimiento regulatorio y de seguridad de la información.

¿Quiénes son sus clientes?

Nuestro negocio es B2B y nuestros clientes principales, por tanto, son los hospitales, las residencias y los centros de atención domiciliaria que sirven al usuario final, que son los mayores y los pacientes crónicos. Estamos trabajando ahora mismo en proyectos en 7 países: USA, España, Suecia,  Irlanda, Argentina, Colombia y Chile.

Creo que una buena práctica puede ser el proyecto de la Fundación Chile para los mayores que, si bien no está centrado en monitorización remota de constantes, es uno de los proyectos que tenemos en el país andino y una estupenda experiencia de teleasistencia que aúna beneficios sociales y sanitarios, muy acorde con la línea editorial de este periódico.

Este es un proyecto de Teleasistencia Carepoint, que tuvo que implementarse durante la pandemia para cubrir las necesidades sociosanitarias de casi 2.000 personas mayores de un segmento de población vulnerable en cuatro regiones de Chile. Nuestra tecnología permite que estas personas reciban cuidados domiciliarios a través de un Smartphone dedicado exclusivamente a este servicio. El móvil es de pantalla táctil para facilitar su uso. La aplicación de TeleMedCare Carepoint aporta la máxima usabilidad a los mayores, con iconos grandes que les permite una interacción fácil con la aplicación. El móvil emite dos tipos de alarmas a la central: técnicas como son por desconexión del móvil de la red eléctrica, poca cobertura, batería baja, etc., y las provocadas por el paciente, como son necesidad de ayuda o porque quiere hablar con un profesional sociosanitario. El móvil también permite recibir llamadas desde la central.

El smartphone permite al profesional ver el estado del paciente a través del vídeo. Y, algo muy interesante, pueden organizar reuniones virtuales de varias personas con el fin de evitar el aislamiento y propiciar las relaciones con personas de su entorno en su misma situación.  

¿Qué planes de expansión tiene TeleMedCare?

Nuestra compañía ha nacido con la ambición de ser una compañía global y esa es la razón por la que generamos y crecimos primero en Estados Unidos. Es nuestro principal mercado objetivo y a él dedicamos gran parte de nuestros recursos.

Ahora bien, Estados Unidos es una parte de ese mercado global y vemos España como una puerta al mercado europeo y latinoamericano. Dentro de estas geografías, hemos estudiado y priorizado los mercados en los que nos interesa estar para recabar el máximo retorno con el mínimo desperdicio y considerando siempre que la inercia de los mercados, la regulación y la legislación existente marcarán nuestras prioridades con respecto a los países.

Asia es un mercado inexplorado para nosotros, pero que está también en nuestro punto de mira. Todo a su debido tiempo. Tenemos muchos objetivos y muchos frentes abiertos y, en este momento, nuestro foco debe estar claro, como claro debe estar que nos movemos en un entorno VUCA y que nos moveremos con el entorno, con la agilidad y flexibilidad que nos caracteriza como compañía y como personas, porque lo llevamos en nuestro ADN y que, además, nos aseguraremos de mantener.

Ha imaginado sistemas y herramientas mucho antes de que existieran… ¿qué nos queda por ver? ¿Cuál será el próximo avance en digitalización?

El ritmo de cambio de la tecnología se está acelerando a un ritmo exponencial. Los avances tecnológicos durante el siglo XXI supondrán 1.000 más de lo conseguido en el siglo XX, según Kurzwell.

Con los avances en nanotecnología e inteligencia artificial, imagino un mundo con nano-robots diseñados a nivel molecular que llevarán a cabo muchas funciones dentro del cuerpo humano como medir, controlar sus constantes vitales y muchos otros parámetros corporales. Todas esas mediciones se trasmiten y forman parte de una gran base de sabiduría compuesta por datos de todos los seres humanos, que permiten extraer patrones de comportamiento de nuestro organismo y que, de manera proactiva, actuarán en nuestro organismo, corrigiendo esos parámetros, porque los nano-robots forman parte de un sistema de comunicación universal. Esto, en alguna medida, ya lo está experimentando Elon Musk con Neuralink.

El sistema sanitario habrá avanzado hacia la prevención y, por tanto, los hospitales como los conocemos hoy no existirán. La información necesaria para que los nano-robots puedan corregir el comportamiento del cuerpo humano será proporcionada a nivel individuo. Habremos superado el test de Touring y trascendido nuestra propia biología y nuestra inteligencia se verá complementada por la Inteligencia Artificial, alcanzando la singularidad. En unos añitos.