Cuenta atrás para obtener la cualificación profesional para trabajar en el sector sociosanitario

Cuenta atrás para obtener la cualificación profesional para trabajar en el sector sociosanitario

Todos los gerocultores y auxiliares de ayuda a domicilio deberán tener a finales de 2022 el certificado oficial de profesionalidad en atención sociosanitaria a personas dependientes. Durante 14 años, desde enero de 2008, la mayoría de los trabajadores han ido obteniendo el título oficial que los acredita para poder trabajar en el sector de los cuidados. Sin embargo, aún hay trabajadores que no tienen la cualificación profesional que será exigida dentro de apenas dos meses.

Por ello, las entidades prestadoras de servicios sociosanitarios, tanto públicas como privadas, deberán promover las herramientas necesarias para que los trabajadores alcancen el objetivo formativo marcado. Solo así el sector logrará dignificar a los trabajadores, resultando más atractivo y, de esta manera, acabar con el actual problema de falta de profesionales. En este reportaje, tres empresas de formación exponen su opinión sobre cómo el sector debe afrontar la cuenta atrás para cualificar al 100 % de sus trabajadores.

En enero de 2008 (Real Decreto34/2008) se regularon los certificados de profesionalidad en atención sociosanitaria a personas dependientes, que recogían el contenido formativo y las prácticas profesionales necesarias para la obtención del título oficial que iba a ser exigible por Ley el 31 de diciembre de 2015, ampliándose el plazo al 31 de diciembre de 2017 y, nuevamente, al 31 de diciembre de 2022.

Aunque no hay datos oficiales que proporcionen el número de trabajadores en residencias y ayuda a domicilio que no tienen el certificado oficial de profesionalidad en atención sociosanitaria a personas dependientes, el CEO de Supercuidadores, Aurelio López-Barajas, señala que “se estima que no lo tendría alrededor del 25 % de trabajadores en residencias y más del 50 % en las empresas de atención domiciliaria”.

Por su parte, la responsable de Desarrollo del Instituto de la Dependencia, Katia Lérida, asegura que, en general, los gerocultores y auxiliares de ayuda a domicilio o bien tienen sus competencias laborales acreditadas por la experiencia laboral o bien han cursado el certificado de profesionalidad correspondiente. “Sin embargo, todavía queda un ínfimo número sin la formación realizada, especialmente auxiliares que residen y desarrollan su actividad laboral en pequeñas localidades donde es más difícil el acceso a la formación”, detalla Lérida.

 

En la misma línea, Domingo Gutiérrez Bustillo, profesor y tutor del Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Residenciales y otros Recursos Gerontológicos del Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona, reconoce también que, actualmente, “existe un aparente déficit de profesionales en el entorno sociosanitario con las oportunas certificaciones/titulaciones” marcadas y detalladas desde las diversas normativas que afectan al sector. Y añade: “Se han realizado a lo largo de los últimos años grandes esfuerzos (Programas Qualifica’t, Acredita) para conseguir estandarizar el nivel académico y profesional de los trabajadores del sector, pero todavía restarían últimos esfuerzos, debido a las necesidades de las coberturas existentes».

¿Por qué el sector no termina de cualificarse?

En opinión del CEO de Supercuidadores, aún no está formado el 100 % de los trabajadores, probablemente, “por la permisividad de la Administración Pública que ha ido ampliando continuamente el plazo de exigibilidad desde el año 2008, fecha en la que se regularon, y la pasividad del sector sociosanitario, en general, que no le ha dado a la formación la importancia que tiene”.

No obstante, si las empresas del sector quieren cumplir con la normativa actual, que pone un mayor foco en la necesidad de que todos los trabajadores del sector residencial y del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) posean una formación oficial que los acredite, López-Barajas subraya que la formación debería de despegar en esta recta final del año.   

En este contexto, Katia Lérida del Instituto de la Dependencia asegura que la formación del certificado de profesionalidad no resulta de fácil acceso a algunos de los profesionales por diferentes aspectos. Y enumera los siguientes:

  1. Los programas de formación son largos, entre 450 y 600 horas y son difíciles de compatibilizar con la actividad laboral y la vida familia Los cursos pueden realizarse de manera presencial, distribuidos en unas 4 o 5 horas diarias de lunes a viernes, y de manera online, aunque requieren horas presenciales para tutorías y para los exámenes.
  2. Incluso en la modalidad online es necesario acudir a los centros de formación para realizar tutorías y exámenes, lo que supone un problema para aquellas personas que residen en poblaciones pequeñas y que necesitan desplazarse a otras localidades para la formación presencia
  3. Los programas formativos de centros privados son costosos, especialmente para el perfil del personal auxil Respecto a la oferta formativa subvencionada, esta se presenta en momentos puntuales y, principalmente, ofrece cursos de modalidad presencial, con una carga lectiva diaria difícil de asumir para la mayoría de los trabajadores en activo.

Y para Domingo Gutiérrez del Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona, la principal razón de que aún haya un número importante de trabajadores sin la necesaria cualificación “puede ser reflejo de que en el sector existe, actualmente, más necesidad de contratación que profesionales disponibles”. En segundo lugar, el tutor del Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Residenciales afirma que quizás las condiciones salariales y laborales que se ofrecen no sean las más oportunas ni atractivas, “lo que condiciona de manera muy importante la voluntad del trabajador”.

 Cómo se obtiene la cualificación profesional

La cualificación profesional se obtiene, fundamentalmente, por la combinación de dos vías: la vía formal, cursando la formación acreditada, y la vía informal, demostrando unas determinadas competencias adquiridas por la experiencia laboral.

“Probablemente, la que está dominando es la convalidación de la experiencia profesional. Pero la vía ideal es, sin duda, la de realizar la formación del certificado oficial de profesionalidad, ya que combina la formación teórica en técnicas y habilidades (370 horas) y la práctica profesional (80 horas) a realizar en residencias de mayores o en cualquier otra institución social que atienda a personas dependientes”, subraya el CEO de Supercuidadores, Aurelio López-Barajas.

Por su parte, la responsable de Desarrollo del Instituto de la Dependencia, Katia Lérida, asegura que la fórmula que está predominando para la obtención de la cualificación es la realización del certificado de profesionalidad. “Se trata de la opción más accesible, ya que la acreditación de las competencias profesionales está condicionada a la apertura de convocatorias que depende de cada comunidad autónoma. Aunque en Madrid este plazo está permanentemente abierto, en otras comunidades es necesario ajustarse a los diferentes plazos de presentación”, explica la experta. Sin embargo, en el caso de los certificados de profesionalidad hay convocatorias de inicio de cursos de manera continuada, “ya sea a través de convocatorias públicas que pueden realizarse de forma subvencionada o de centros privados que ofrecen esta formación”.

En definitiva, Lérida manifiesta que si bien la acreditación de las competencias profesionales sería la fórmula ideal para profesionales que lleven muchos años en el ejercicio de la profesión, la falta de agilidad de las convocatorias y los procesos de acreditación por parte de las administraciones correspondientes hacen que “cursar el certificado de profesionalidad sea lo más recomendable”.

En este punto, el profesor del Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona destaca la importancia de los aspectos clínicos psicosociales en la prestación de cuidados. Por ello, considera que la práctica profesional también debe ser un pilar básico en la profesionalización de los alumnos. “Una buena combinación de aspectos formativos y de capacitación de los alumnos garantizará siempre una formación más completa y de mejor calidad”, detalla Domingo Gutiérrez.

Propuestas para cualificar a los trabajadores

El CEO de Supercuidadores asegura que la obtención de los certificados de profesionalidad en atención sociosanitaria a las personas dependientes se convierte en la mejor solución para cualificar al sector. Para ello, en opinión de Aurelio López-Barajas, es necesario y deseable lo siguiente:

  • Se ayude a los trabajadores a acceder a una formación de calidad y a pagar el coste de la formación.
  • Se facilite el acceso a la formación online, mediante la teleformación. “Está igualmente reconocida y acreditada que la formación presencial, y ofrece múltiples ventajas, entre ellas la mejora de la conciliación y la de igualdad de oportunidades, con independencia de la zona geográfica donde se viva”, señala López-Barajas.
  • Los organismos y administraciones competentes (SEPE, Ministerio de Educación y Formación Profesional y comunidades autónomas) deben ponerse de acuerdo para que no se paralice o se retrasen las autorizaciones de acciones formativas para la realización de los certificados de profesionalidad, causados por problemas de competencias, coordinación y de gestión entre dichos organismos y administraciones.
  • Ha de permitirse hacer la parte presencial (tutorías y exámenes) de la modalidad de teleformación de una sola vez, en lugar de a la finalización de cada uno de los cuatro módulos, con el objetivo de facilitar su realización a las personas que se encuentran en el ámbito rural o en ciudades donde no hay centros de formación presenciales.
  • Que se complemente la formación de los certificados de profesionalidad con otras formaciones especializadas y de manera continuada (masterclass, soft skills, cursos, videotutoriales, etc.), mediante itinerarios formativos personalizados.

Por su parte, la responsable de Desarrollo del Instituto de la Dependencia, Katia Lérida, añade que es necesario agilizar los procesos de acreditación de competencia profesionales en las comunidades autónomas y que permanezcan abiertos permanentemente para que los alumnos pueden incluirse en cualquier momento.

Lamentablemente, Lérida denuncia que “nos hemos encontrado con comunidades autónomas que no permiten a los centros de formación privados realizar la prueba de competencias a aquellos alumnos que no poseen la titulación previa necesaria para cursar los certificados”. En su lugar, estas pruebas tienen que hacerse desde la propia Administración correspondiente y únicamente hay una convocatoria al año. “Como consecuencia”, subraya, que, en ocasiones, las personas interesadas en cursar el certificado de profesionalidad “han tenido que esperar al año siguiente, porque el plazo para inscribirse a las pruebas de competencias es posterior a las fechas previstas para la formación”.

Finalmente, el profesor del Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona, Domingo Gutiérrez, propone soluciones de carácter continuo y estable en el tiempo:

  • Potenciar las orientaciones académicas para así atraer a un mayor número de futuros profesionales. Para ello, es necesario invertir en formación reglada y de calidad, “que siempre garantizará éxitos futuros”.
  • Intensificar la capacitación práctica en las titulaciones académicas con el objetivo de posibilitar mayor conocimiento real y veracidad en la orientación profesional.
  • Apostar, desde las diferentes entidades administrativas, por promulgar incentivos a la contratación de profesionales en el sector para que se puedan ofertar mejoras salariales y condiciones laborales más atractivas.

Formación para mejorar la calidad de la atención

El perfil del auxiliar, tanto en los centros sociosanitarios como en los domicilios, es el pilar sobre el que se sustentan los cuidados de las personas dependientes. De ahí que, tal y como asegura Katia Lérida del Instituto de la Dependencia sea vital que estos profesionales tengan una formación adecuada con la que prestar unos servicios de calidad. “No solo deben tener una formación profesional de inicio, la cual es imprescindible para garantizar una atención cualificada; además deben tener una formación continuada que les ayude en su desarrollo profesional a afrontar las controversias que puedan encontrarse en su día a día al trabajar con personas en situación de dependencia. También es imprescindible para que puedan adecuarse a las nuevas normativas y modelos de atención que van primando en el sector”, manifiesta Lérida.

El sector sociosanitario es de los pocos nichos de empleo actuales en España que ha crecido entre el 5 y el 10 % de manera anual en los últimos 15 años, y que seguirá creciendo, principalmente, por el envejecimiento de la población y la soledad de las personas mayores. Por ello, el CEO de Supercuidadores asegura que todos, tanto la Administración Pública como las empresas e instituciones privadas y los trabajadores, “debemos contribuir a lograr el objetivo de cualificación y profesionalización del sector, ya que será la única vía para que se proporcione un servicio de calidad a las personas mayores o dependientes, y se reconozca y dignifique la importante labor social y trabajo que se realiza”.

En opinión de López-Barajas, si logramos cualificar al sector sociosanitario, “lograremos que se retribuya adecuadamente a las personas que en él trabajan, mejorando el atractivo del sector, que necesita atraer profesionales, ya que su escasez es uno de los mayores problemas actuales”.