Comunicar es algo más que hablar. La comunicación eficaz involucra varias acciones a la vez, como saber escuchar, mostrar empatía y, sobre todo, cercanía y comprensión. También el lenguaje corporal, las expresiones faciales, el tono, la intensidad y el ritmo de la voz, juegan un papel destacado, ya que inconscientemente transmitimos y percibimos con los gestos más de lo que decimos con las palabras. Sin duda, todo un desafío para los profesionales sociosanitarios, porque lo que nadie discute es la importancia de la comunicación en el ámbito de la salud. Además, existe evidencia de que la buena comunicación puede tener efectos positivos sobre la condición física del paciente.

Para comunicar con éxito es imprescindible favorecer la comunicación interpersonal como una habilidad inherente a la práctica clínica. Igualmente, los expertos consideran que el profesional debe adaptar el lenguaje médico para que el paciente comprenda el diagnóstico y el tratamiento. No en vano, casi la mitad de los pacientes (41,4 %) considera cierto que a los médicos, en general, se les entiende mal. Entre los principales motivos de esta incomprensión, los pacientes afirman que los profesionales clínicos hablan con términos que no comprenden, usan siglas o abreviaturas y creen que les han enseñado a tratar con enfermedades y no con personas.

Estas son algunas de las conclusiones de una encuesta realizada por la consultora Estudio de Comunicación, que lleva por título La comunicación médico-paciente (mayo 2014) y trata de dar respuesta a una pregunta que no es tan sencilla como parece: ¿se comunican bien los médicos con sus pacientes? El trabajo pone de manifiesto que uno de cada cuatro pacientes cree que los médicos hablan poco o casi nada con ellos durante la consulta. Preguntados los médicos, estos atribuyen la falta de comunicación a la escasez de tiempo, derivada a su vez del incremento de la presión asistencial por abarrotamiento de los hospitales y centros de salud.

En opinión de Josep María Bosch Fontcuberta, coordinador nacional del programa Comunicación y Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), esta situación “conduce a menudo a una percepción de agobio por parte del profesional y la dificultad de llevar a cabo entrevistas con mayor perspectiva. Un problema más acuciante si cabe en la Atención Primaria, donde la atención cada vez es más compleja clínicamente por el envejecimiento”. Asimismo, “esta mala reputación –advierten los autores del estudio–, se convierte en una idea preconcebida que afecta negativamente a la imagen del colectivo. No es menos cierto que decenas de médicos, lingüistas, psicólogos y estudiosos han intentado ahondar en este problema, el de la incomunicación médico-paciente”.