Beatriz González Glaría. Secretaria del Grupo de Demencias de la SEGG

Alzhéimer: por el modelo de atención centrada en la persona

Beatriz González Glaría

Secretaria del Grupo de Demencias de la SEGG

El reciente Día Mundial del Alzheimer nos ha servido para recordar esta enfermedad y los demás tipos de demencia. Nos ha permitido reflexionar sobre cuál es la situación actual de esta enfermedad y cómo podemos enfocar el cuidado de los pacientes y lo que debe abordarse, como sociedad, ya que se trata de una dolencia que condiciona también la vida de las familias. Es una fecha para apostar por la filosofía del modelo de Atención Centrada en la Persona.

Mi tendencia es abordar esta problemática con un enfoque positivo hacia los cambios ocurridos en los últimos años teniendo en cuenta que la pandemia de Covid 19 ha hecho replantearse de forma urgente los Cuidados de las personas con dependencia.

Estamos asistiendo a cambios en todos los niveles que abordan determinantes sanitarios y no sanitarios.

Desde el punto de vista legislativo, podemos destacar la Ley 8/2021, publicada en el BON el 2 de junio del 2021, por la que se reforma la legislación civil y procesal para apoyar a las personas con discapacidad en el ejercicio de su capacidad jurídica. Una ley que intenta asegurar el respeto a la autonomía de las personas en la toma de decisiones sea cual sea su estado cognitivo. Recomienda activamente medidas preventivas: poder preventivo, planificación anticipada de decisiones, testamento vital.  Además, se facilita el papel del guardador de hecho y se potencian figuras intermedias como el “curador”, en sustitución de la figura de “tutor legal”.

En el ámbito socio-sanitario, si nos basamos en ese modelo de Atención Centrada en la Persona mencionado, se han impulsado estrategias, que ya estaban emergiendo antes de la pandemia, para la atención de las personas con patologías crónicas y sus cuidadores, entre ellas las personas con demencia y sus familiares. En realidad, se trata de que las intervenciones sociosanitarias tengan el menor impacto negativo posible sobre ellas.  Es conocido que el modelo de atención en residencias está cambiando y se conocen constantemente nuevas fórmulas de convivencia y de habitabilidad con la creación de unidades convivenciales. Así mismo, se avanza hacia la supresión de las sujeciones físicas y farmacológicas. También está cambiando la atención a estas personas vulnerables en los hospitales, donde la figura del trabajador social cobra cada vez más importancia como parte del equipo sanitario. Se están desarrollando distintas iniciativas para la “humanización” de la atención y de los espacios, incluso en áreas tan tecnificadas como las Unidades de Cuidados Intensivos y Urgencias, que incluyen protocolos de acompañamiento específicos para facilitar el acompañamiento de las personas con demencia.

Es obvio que la situación vivida desde principios de 2020 por la Covid, ha mostrado fortalezas y debilidades en el actual sistema de cuidados y es posible que en las nuevas medidas subyazcan los deseos de remediar lo ocurrido en la fase más dura de la pandemia. Si buscamos ese modelo de Atención Centrada en la Persona, se puede concluir que en los momentos dramáticos de la pandemia no estuvimos a la altura y no tratamos adecuadamente a las personas mayores vulnerables; se podría decir que hemos incurrido en el maltrato, (si nos atenemos a la definición de la Organización Mundial de la Salud) aunque de manera no intencionada y, probablemente, sin estar preparados para responder de otra manera.

Si he hablado de un enfoque positivo al comenzar este artículo es que porque creo que continuar con las dinámicas actuales expuestas nos conducirá al “buen trato” de las personas mayores con demencia en cualquier nivel del actual Sistema de Cuidados.