farmaceuticos vigías de nuestros mayores

Farmacéuticos, vigías de nuestros mayores

Por Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos

Tras 18 meses de pandemia hay muchas lecciones que hemos aprendido, y sin duda una de ellas es la importancia de la sanidad, y de que sin salud no hay economía, ni desarrollo ni progreso en ningún ámbito. Más de un año y medio en el que los farmacéuticos hemos mostrado al conjunto de la población nuestro continuo apoyo, garantizando el acceso continuado a los tratamientos y prestando nuevos servicios, útiles para los ciudadanos en unos momentos de gran complejidad, incertidumbre y miedo.

Más de 76.000 farmacéuticos que trabajamos en distintos ámbitos: en los hospitales, en la industria, en la distribución, en los laboratorios clínicos, en la investigación, en la salud pública y, por supuesto, en la red de 22.137 farmacias de nuestro país. A todos ello se dedica este 25 de septiembre, Día Mundial del Farmacéutico, con un lema en España: “Detrás del medicamento hay muchos más: Somos algo grande”.

Porque somos una profesión que en los momentos más difíciles no ha dudado en ser escudo contra la pandemia, especialmente con las personas mayores y los colectivos más vulnerables. Servicios como la Atención Farmacéutica Domiciliaria, la dispensación colaborativa entre farmacéuticos de hospital y comunitarios a pacientes ambulatorios, la detección y cribado de población o la colaboración en la estrategia de vacunación, han sido esenciales para la población.

La pandemia nos ha dado también la oportunidad de ser palanca fundamental para la ampliación de servicios de digitalización, con la puesta en marcha de la Receta Electrónica Privada, la receta electrónica para los mutualistas o el seguimiento de incidencias en el suministro de medicamentos, con la plataforma CISMED de la Organización Farmacéutica Colegial. Igualmente hemos estado al lado de los más vulnerables, colaborando con Fuerzas de Seguridad del Estado para la detección durante el confinamiento de personas vulnerables, y luchando también contra la violencia de género. En definitiva, hemos demostrado con hechos que tanto la profesión farmacéutica como el modelo español de farmacia son parte esencial de nuestro Sistema Nacional de Salud.

Ahora es el momento de aprovechar estas lecciones y poner en marcha reformas que refuercen y amplíen las capacidades asistenciales y preventivas del Sistema Sanitario, como recoge el dictamen de la Comisión para la Reconstrucción Económica y Social.

Es ahora la oportunidad, y en ella los farmacéuticos solo pedimos una cosa: participar más, que se aprovechen todas nuestras capacidades para avanzar en reformas que sigan haciendo de nuestro sistema sanitario un ejemplo fuera de nuestras fronteras, y de nuestro modelo de farmacia, una conquista social que debemos preservar.