presbifagia

La actuación del logopeda en la presbifagia es vital

Rubén Arroyo

Logopeda especializado en Terapia Miofuncional Orofacial

Miembro de Colegio Profesional de Logopedas de la Comunidad de Madrid (CPLCM)

 

“Mi abuelo tose últimamente en las comidas más de lo normal, creo que le pasa algo y no sé lo que es”. Muchos familiares se encontrarán en una situación similar y puede que no sepan a qué especialista acudir ni las graves consecuencias que puede llegar a tener de no detectarse el síntoma de la disfagia a tiempo.

¿Qué es la presbifagia y cómo un logopeda puede ayudarnos en su prevención, evaluación, diagnóstico y tratamiento? Para hablar de la presbifagia, primero es necesario definir qué es la disfagia, esto es, el síntoma que se caracteriza por una dificultad para preparar el bolo alimenticio y/o para transportar la saliva, líquido o alimento desde la boca hasta el estómago de forma segura y eficaz. Es decir, sin que la hidratación o nutrición se encuentren comprometidas y sin que existan riesgos de que líquidos o alimentos puedan llegar al pulmón y derivar en una neumonía.

Según la causa, podemos diferenciar cuatro tipos de disfagia, de origen neurológico en casos de ACV, esclerosis múltiple o ELA, de origen oncológico debido a tumores orofaríngeos y laríngeos, de origen iatrogénico debido a la intubación o ventilación mecánica prolongada y, por último, debido a los cambios fisiológicos propios de la edad y que conocemos como presbifagia.

Por tanto, entendemos la presbifagia como la adaptación en la masticación y deglución en adultos mayores debido a las modificaciones anatómico-funcionales que se producen por el envejecimiento. Debemos tener en cuenta los efectos secundarios de otras enfermedades que puedan coexistir para poder determinar con certeza el origen de la disfagia para así afirmar la causa que prima en la interrupción de la ingesta normal de líquidos y alimentos.

Factores de riesgo de la presbifagia

Debido a la edad de nuestros mayores, la presbifagia puede ir ligada a múltiples factores de riesgo, como la fragilidad, la polifarmacia, el deterioro funcional general y el deterioro neurológico que pueden producir un mayor desequilibrio y con ello el riesgo de sufrir con mayor probabilidad de deshidratación, desnutrición y sarcopenia.

La prevalencia varía desde un 27-40% en los mayores independientes, pasando por un 44% en los adultos mayores ingresados en centros agudos, hasta un 80% en los que están institucionalizados. Por este mismo motivo y debido a estas cifras, la presbifagia ha sido reconocida como síndrome geriátrico.

Hay una frase que mencionó la enfermera Rosana Ashbaugh que me gustaría compartir, pues resume con claridad la severidad de lo que supone la disfagia supone: “La regla del 50 refleja que la mitad de los pacientes que broncoaspiran desarrollan neumonía y el 50% de estos fallece a consecuencia de la misma.”

Signos de alerta para acudir al logopeda ante posibles casos de disfagia

Será conveniente acudir a un logopeda ante la presencia de tos durante las comidas, cambios en el tono de la voz (voz húmeda), regurgitación nasal, escape de saliva fuera de la boca, pérdida de apetito y peso, dificultad con la ingesta de pastillas, dolor al tragar o prolongación de la duración de las comidas, carraspeo laríngeo, entre otros.

El logopeda especializado en disfagia será el especialista que realizará una valoración anatomofuncional y el test de exploración MECV-V junto al equipo de enfermería, otorrinolaringología y medicina rehabilitadora. Será necesario completar la evaluación logopédica con una prueba instrumental como la videodeglución o videofluoroscopia para identificar y contrastar los objetivos de tratamiento.

Existe un test de cribado llamado Eating Assessment Tool (EAT-10) que puede autoadministrarse y que encontrará con facilidad en algún motor de búsqueda en este mismo momento. Si tras su realización, la puntuación es mayor que 3, se recomienda acudir a un logopeda.

¿Cómo puede ayudar un logopeda en el tratamiento de la presbifagia?

Algunas de las complicaciones que encontramos debido a los cambios fisiológicos del envejecimiento están relacionadas con déficits masticatorios por debilidad muscular y alteraciones dentarias, reducción de la presión lingual y retención de alimento en la vallécula y los senos piriformes, alteraciones de la cohesión del bolo alimenticio por xerostomía, retraso en el disparo deglutorio, reducida elevación laríngea y disminución de la relajación del esfínter esofágico superior.

Existen dos enfoques de tratamiento para la presbifagia, uno de ellos rehabilitador, en el que conseguiremos cambios a largo plazo y el otro con un enfoque compensatorio, con el que podremos deglutir de forma segura en un momento determinado, pero sin producir mejoría a largo plazo si eliminásemos estas adaptaciones. En función de si existe una patología de base subyacente y de las posibilidades, habilidades y colaboración del paciente, se optará por uno de ellos o la combinación de ambos.

Durante la rehabilitación logopédica estableceremos los objetivos de tratamiento, algunos de ellos son: ejercicios para mejorar la propulsión de la lengua, la elevación de la laringe, potenciar la capacidad tusígena, estimulación sensorial y faríngea, controlar la postura y el ambiente durante las comidas, ajustar el volumen y la viscosidad y textura más adecuada de líquidos y alimentos o asegurar una adecuada higiene oral.

Importancia de la interdisciplinaridad

El manejo interdisciplinar de este trastorno es de suma importancia por parte de todas las disciplinas implicadas, como la otorrinolaringología, odontología, endocrinología, nutrición y dietética, medicina rehabilitadora, radiología o psicología, entre otros, para evitar complicaciones mayores y el aumento en los costos debido a un abordaje tardío.

“No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Para no tener que verbalizar estas palabras en relación a la comida, se hace patente la acción del logopeda especializado en disfagia como elemento clave en la prevención, detección y tratamiento de la presbifagia, infradiagnosticada en muchas ocasiones, con el objetivo de ofrecer la mayor calidad de vida a nuestros pacientes y a sus familias y reducir la morbilidad y la mortalidad.

Porque un logopeda a tiempo, salva la vida de nuestros mayores y de quienes los rodean.