Revisando diferentes artículos, he encontrado que el COVID ha aumentado el riesgo de disminuir la memoria de las personas mayores. Si bien es cierto que, aunque es un momento complejo en nuestras vidas y nos engloba a todos, son los mayores los que más están sufriendo esta situación.

Las condiciones  actuales ya de por sí son adversas dados los tiempos que corren,  esto unido  a otros factores como la no comunicación,  la no socialización y el no contacto físico con otras personas,  nos está llevando a ver como  la memoria  de las personas mayores  se está  ralentizando, e incluso en algunos casos perdiendo, asimismo, a lo largo de todo este tiempo, se ha podido  observar como algunas personas que aparentemente parece que están bien, no lo están,  ya que la falta de actividad mental y física les ha llevado a ser más propensas a sufrir deterioro cognitivo.

Pero esto se puede cambiar en cualquier momento, se trata de poner en marcha paso a paso esa máquina que se lleva dentro, desde la motivación y con fuerza de voluntad, y son los mayores los que tienen en sus manos ese cambio, esa mejora en su memoria y, por consiguiente, de su estado de salud.

Y, ¿cómo se puede hacer? ¿Cómo mantener y/o mejorar la memoria?

Hay que tener en cuenta que la memoria es todo lo que somos, son nuestros recuerdos, ya sean buenos, malos o regulares; son nuestras vivencias y experiencias; es lo que hace que seamos quienes somos, es una parte más de nosotros. La memoria funciona las veinticuatro horas del día y si no la ejercitamos, la perdemos.

Para paliar los efectos negativos de la falta de ejercicio mental que el aislamiento está produciendo, los profesionales de la educación social que trabajamos la memoria, aconsejamos que se realicen diferentes ejercicios, como dibujar, escribir, leer, realizar operaciones matemáticas, observar imágenes o visualizar recorridos. Estos ejercicios y otros muchos son los que van a ayudar a mantener y/o mejorar nuestra memoria en tiempos de COVID.

Por otro lado, cabe destacar que el núcleo fundamental al que hay que prestar atención para poder realizar ese cambio, se basa en tener una rutina, en fijar un horario en el que realizar los ejercicios de memoria. Esta es la clave del éxito de nuestro esfuerzo. Solo trabajando diariamente seremos capaces de mejorar la memoria. Y, en consecuencia, podremos seguir una conversación, recordar nombres o entender mejor esa película o documental que tanto nos gusta, no importa la edad cronológica que se tenga, lo que importa es que se esté mentalmente joven y activo.

En definitiva, trabajando la memoria, tendremos una mente más ágil, estaremos más seguros de nosotros mismos, lo que contribuirá a fortalecer nuestra autoestima y a encontraremos mejor. Propongámonoslo como la meta a seguir de aquí en adelante. Ganemos esta batalla con disciplina, motivación y perseverancia y no permitamos que el aislamiento que estamos sufriendo sea una excusa para que se deteriore nuestra memoria. 

Por M.ª Isabel Rodríguez Carmuega

Educadora social, mediadora familiar, civil, mercantil y comunitaria. Habilitada para la atención a personas con pérdida de memoria asociada a la edad por el Ayuntamiento de Madrid (método UMAM).