nutrición de los mayores

La nutrición de los mayores, un reto aún pendiente

Por Miguel Trullén. Dietista-Nutricionista. Vocal del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Madrid, CODINMA.

Al envejecer se producen una serie de cambios que afectan directamente al estado nutricional de las personas mayores. Este grupo etario se considera uno de los colectivos más vulnerables nutricionalmente hablando, debido a la alta incidencia de enfermedades, la polimedicación, la reducción de las capacidades sensoriales, la pérdida de sensación de sed, el sedentarismo y la inmovilidad física, la pérdida del apetito, el estado emocional, la baja disponibilidad económica, el desconocimiento nutricional, entre otros.

En la senectud nos encontramos con cambios importantes en la composición corporal, con un aumento y redistribución de la masa grasa corporal, y una aceleración de la disminución de la masa muscular corporal. Esto hace a los mayores más susceptibles a la deshidratación y reducción de las reservas proteicas. Si además tenemos en cuenta la anorexia del envejecimiento, aumentamos potencialmente su fragilidad.

Para poder valorar la composición corporal de las personas mayores podemos utilizar una técnica barata, rápida, no invasiva, como el análisis de bioimpedancia. Esta nos permite monitorizar múltiples parámetros muy importantes en la valoración nutricional como son el porcentaje de masa grasa corporal, el índice de músculo esquelético, la masa muscular esquelética apendicular, y los cambios en el estado de hidratación y en la masa celular corporal.

La malnutrición por defecto, o desnutrición, considerada como síndrome geriátrico, tiene una alta prevalencia en mayores hospitalizados, institucionalizados o de vida libre, y está íntimamente ligada con otros síndromes geriátricos como úlceras por presión, fragilidad y sarcopenia, deterioro funcional o deterioro cognitivo. La hospitalización de la persona mayor se considera “per se” un factor de riesgo de desnutrición.

Para poder tratar a una persona mayor desnutrida es necesario contar con un diagnóstico acertado, que contempla una historia clínico-nutricional, parámetros bioquímicos, parámetros antropométricos, o utilizando test de cribado nutricional de riesgo de desnutrición.

La adaptación de la dieta en ancianos desnutridos pasa por evitar las dietas restrictivas y enriquecer nutricionalmente la ingesta, ya sea por medio de la alimentación tradicional, alimentación adaptada o el uso de suplementos, nutrición enteral o parenteral según cada caso en particular.

Con una evaluación adecuada del riesgo nutricional de estos pacientes, se podrán evitar muchas complicaciones asociadas a la hospitalización y prevenir determinadas situaciones que pueden poner en riesgo su salud. Y, para ello, los dietistas-nutricionistas, como profesionales sanitarios, colaboramos para que cuenten con una alimentación y hábitos de vida saludable óptimos mediante diferentes programas de prevención e intervención que ayuden al manejo de los mayores en riesgo o con desnutrición.

En cualquier caso, es necesario un abordaje individualizado y centrado en el paciente por parte de un equipo multidisciplinar. Por nuestra parte, seguiremos insistiendo y revindicando a las Administraciones y a la sociedad acerca de la importancia de contar con políticas que garanticen la atención nutricional de nuestros mayores y fomenten la prevención y el tratamiento precoz de su salud nutricional.