Los edificios también pueden ser eficientes

Los edificios también pueden ser eficientes

Alberto García Casas

Responsable Smart Cities Privado

Iberdrola Clientes

La sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático está cada vez más instaurada en la sociedad, en la economía y en todos los ámbitos de nuestro día a día. El ahorro energético es una de las herramientas que nos permite conseguir estos objetivos.

Todos somos conscientes de que no debemos derrochar energía y ahorramos optimizando su uso tanto en nuestra vivienda como en el espacio de trabajo. De esta forma, actuaciones como el cambio de luminarias a LED, el control de la climatización o el aislamiento de fachadas, puertas y ventanas, mejoran la eficiencia y reducen el consumo de los edificios. Y es que los edificios también pueden ser eficientes.

Si cada una de estas acciones las generalizamos a todas las viviendas de un edificio, oficinas, residencias, hospitales, etc. conseguimos sinergias que además de optimizar el consumo y aumentar la eficiencia, nos acompañan en el objetivo de descarbonización, mejorando así la calidad de vida de los ciudadanos.

La producción de calor y frío supone el 50% de la demanda energética de Europa, incluyendo también la energía que se emplea para agua caliente sanitaria. El consumo de energía que deriva de ello supone la parte más relevante de la factura energética de un edificio, y a su vez es la mayor responsable de su huella de carbono, es decir, de las emisiones de gases de efecto invernadero. 

Dos posibles líneas de actuación nos permiten reducir las emisiones y, además, reducir la factura energética: en primer lugar, consumir menos energía reduciendo nuestras necesidades energéticas mediante medidas de eficiencia; y en segundo lugar consumir energía más limpia favoreciendo así la descarbonización en origen con una generación eléctrica a partir de energías renovables. 

Cómo reducir el consumo de energía

Si hablamos de reducir el consumo de energía, debemos tener en cuenta que “el kW más barato es el que no se consume” y para ello, disponemos de diversas alternativas sostenibles y eficientes. De esta forma, podemos aislar paredes y cubiertas, disminuyendo la afección climatológica exterior y manteniendo el confort interior; cambiar ventanas por carpinterías más eficientes, la tecnología y los materiales actuales nos permiten reducir hasta un 20% el consumo energético; o recubrir fachadas, medida de más impacto con la que alcanzamos ahorros de hasta un 50%, que mejora el aspecto de los edificios renovando su estética y aumentando su valor patrimonial. Además, una adecuada gestión energética a través de dispositivos de monitorización y control nos permitirá disminuir las necesidades energéticas del propio edificio. 

Energías renovables, más sostenibles y eficientes

Por otro lado, la sustitución de sistemas de combustión, como las calderas de gasoil o gas, por sistemas renovables como la aerotermia nos permiten abandonar el uso de energías contaminantes y sustituirlas por energías renovables, más sostenibles, sin chimeneas, sin humos y mucho más eficientes. Además, la instalación de energía fotovoltaica en la cubierta del propio edificio nos permite disponer de una fuente de generación renovable, cercana, de calidad y totalmente limpia, que puede alimentar la propia aerotermia junto con el resto de los servicios del edificio, aumentando los rendimientos tanto energéticos como económicos.

Los edificios eficientes en una ciudad nos permiten luchar contra el cambio climático y nos acerca a la consecución de los objetivos internacionales de sostenibilidad medioambiental y económica, mejorando la calidad de vida de los ciudadanos y el ecosistema en el que vivimos.