Muchos tratamientos dentales se pueden evitar manteniendo unas pautas de higiene bucodental correctas y constantes. Es clave crear hábitos de vida y alimentación que sirvan para promocionar la salud bucodental infantil. De hecho, diversos estudios han señalado la importancia de comenzar a implementar medidas de prevención, dietéticas e higiénicas desde edades tempranas. Para evitar las caries y las enfermedades periodontales en los dientes de los niños

Es clave cambiar el cepillo cada tres meses y cuidar los dientes de leche ya que estos guían a los permanentes para que salgan en su sitio. Las caries se pueden prevenir interiorizando medidas muy sencillas. Estas son algunas: 

  • Ayudar a los niños a cepillarse los dientes.
  • Utilizar cepillos y dentífricos especiales y adaptados.
  • No abusar de alimentos y bebidas azucaradas.

Es clave controlar, prevenir y solucionar cualquier problema bucodental desde el momento del nacimiento. Los padres y madres tienen que saber transmitir de una forma clara, sencilla y divertida la importancia de cuidar de su salud bucodental. 

¿Qué hacer para proteger los dientes de los niños?

Desde el nacimiento hasta los 12 meses es clave acometer un cepillado suave de las encías. Se hará con agua y un cepillo de dientes especial para bebés para no dañar ni las encías ni la incipiente dentadura.

Después, hasta los 24 meses tienen que cepillarse los dientes 2 veces al día de la misma forma. Es aconsejable consultar con un dentista especializado en ortodoncia pediátrica sobre los hábitos de succión. A veces, succionar demasiado fuerte el chupete, el pulgar o el biberón puede llegar a afectar a la forma de la boca. Desde los 2 años, los adultos han de enseñar y supervisar el cepillado de los dientes. A los 4 años, ya deberían ser capaces de cepillarse los dientes solos.

Como no, habrá que programar visitas periódicas a una clínica dental. El odontopediatra realizará las revisiones relativas a la salida y caída de los dientes de leche y los definitivos. Es clave controlar la dieta de los más pequeños, evitando el excesivo consumo de almidones y azúcares. La dieta ha de ser equilibrada e incluir calcio y fósforo además de las vitaminas y minerales necesarios. 

Los problemas bucodentales más habituales

Maloclusión

La desviación del cierre correcto de los dientes es uno de los problemas más comunes en el campo de la ortodoncia infantil. A veces el contacto entre las arcadas dentarias no es el correcto y hay que tratarlo rápidamente para evitar que empeore la situación.

Caries

Este problema puede aparecer a cualquier edad. En los bebés hablamos de las llamadas caries del biberón. Es imprescindible detectarlas de forma precoz en revisiones periódicas cada seis meses para evitar el deterioro de las piezas dentales.

Traumatismos dentales

Fruto de caídas que pueden sufrir cuando aprenden a caminar o al jugar. Ante un eventual golpe, se lava la zona con agua y se retira la sangre presionando la herida. De todos modos, es recomendable usar protectores bucales para practicar algunos deportes.

Las fracturas pequeñas no precisan tratamiento, solo un poco de flúor. Las que son más severas tienen que ser valoradas por el dentista para ver si afectan a la pulpa. Cuando hablamos de la luxación de un diente nos referimos al movimiento de la pieza en el interior del saco alveolar por caídas o golpes. 

Ausencia de piezas dentales o agenesia dental

Los motivos pueden ser variados. Si es algo natural hablamos de “agenesia”. Puede ser fruto de un traumatismo o una extracción temprana a causa de la caries. 

Gingivitis

Demasiada placa bacteriana alrededor del diente puede derivar en una inflamación general o localizada de las encías. Las señales de alerta son: enrojecimiento, sangrado y mal aliento. Suele afectar a niños mayores de 6 años.

Recomendaciones para evitar enfermedades dentales

  • El aporte de calcio debe de ser el adecuado durante los primeros 18 meses de vida.
  • Evitar el uso prolongado del biberón (más allá de los 12 meses) ya que favorece la maloclusión dental.
  • Evitar el consumo frecuente de dulces y refrescos, causa frecuente de caries dental.
  • Evitar la succión del pulgar a partir de los dos años ya que puede favorecer el desarrollo de maloclusión dental (incisivos protruyentes).
  • Cepillar los dientes con un cepillo pequeño de cerdas de nylon desde la aparición del primer diente de leche. Hay que hacer un cepillado suave sin dentífrico una vez al día.
  • Usar dentífricos fluorados tres veces al día a partir de los dos años.
  • Emplear hilo dental o irrigador a partir de los 6 años.
  • Aplicar fluorizaciones periódicas a partir de los tres años en niños con alto riesgo de caries.

Es importante hacer que las visitas al dentista se vean como una rutina para que los más pequeños pierdan el miedo. Los niños suelen relacionar la consulta del dentista con dolor y sentir rechazo. Por eso es esencial tratar el cuidado de la ortodoncia infantil con normalidad.