El consumo de alcohol en personas mayores supone un serio problema porque hay muchas patología relacionadas con su consumo. Por ello, es importante prevenir. Para evaluar la posible influencia del consumo de alcohol sobre complicaciones previas, alteraciones neurológicas, grado de dependencia funcional, deterioro cognitivo, fragilidad y complicaciones durante el ingreso hospitalario en personas mayores que consumen alcohol, médicos internistas han desarrollado el Registro de Consumo de Alcohol en Pacientes Ancianos Ingresados.

Este registro recoge y analiza datos sobre alcoholismo y el consumo de alcohol en personas mayores de 80 años o más ingresadas en hospitales españoles, una población que normalmente queda relegada en las investigaciones sobre hábitos tóxicos. 

A la espera de que se presenten los datos definitivos del estudio, previsto para el próximo año,  los primeros datos preliminares ya aproximan claves y tendencias de relevancia como que el 22 % de los pacientes hospitalizados de más de 80 años presenta un consumo activo de alcohol, el 11,5 % cumple criterios de consumo problemático y que el 3,5 % presenta dependencia. También se ha constatado que solamente en el 25 % de las historias clínicas analizadas (1 de cada 4) se recogen los parámetros relativos al consumo de alcohol.

Estas primeras conclusiones del Registro de Consumo de Alcohol en Pacientes Ancianos Ingresados se expusieron en la VI Reunión del Grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo (2-3 de junio) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). En la inauguración, el doctor Miguel Marcos Martín, coordinador del Grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo de la SEMI, mencionó  la “labor transversal y multidisciplinar del médico internista en el abordaje del alcoholismo y en el campo de las patologías relacionadas con el alcohol” y también al “repunte durante la pandemia del consumo de tóxicos y de patología psiquiátrica”.

Principales problemas del consumo de alcohol en personas mayores

En la VI Reunión del Grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo de SEMI, la doctora Dolores García de Lucas abordó el  binomio “Alcohol y diabetes”. Indicó que el alcoholismo en personas diabéticas “condiciona la adherencia a la terapia y la dieta, los controles de glucemia y el uso de insulina (aunque la tengan prescrita), así como la regularidad del ejercicio”.

Según aseveró la doctora García de Lucas, “el consumo excesivo de alcohol en pacientes de edad avanzada con diabetes tipo 2 aumenta las complicaciones micro y macrovasculares y se relaciona con el desarrollo de hipertensión, fibrilación auricular y favorece la hipoglucemia, la fragilidad y la sarcopenia”.

Por su parte, la doctora Belén Alonso Ortiz ha indicado, en relación al “Alcohol, fragilidad y paciente pluripatológico”, que asociadas de un modo u otro al alcohol se pueden estimar unas 3 millones de muertes al año evitables y que el alcoholismo se relaciona con más de 200 enfermedades”.

Por su parte, el doctor Ignacio Novo Veleiro, secretario del Grupo de Trabajo de Alcohol de SEMI, que presentó los datos preliminares del Registro de Consumo de Alcohol en Pacientes Ancianos Ingresados, indicó que, según la Encuesta Europea de Salud 2020, el 49 % de la población de entre 75 y 84 años reconoce haber consumido alcohol en los últimos 12 meses, algo que afirma también el 30 % de personas de 85 o más años. Entre los principales riesgos del consumo de alcohol en pacientes mayores, destacó: “Aumento del riesgo de caídas, interacciones con fármacos, declive acelerado de la calidad de vida, mayor riesgo de eventos cardiovasculares, aumento del riesgo de sangrado (sobre todo en anticoagulación) y más riesgo de arritmias cardíacas”.

Además, haciendo revisión de la literatura científica, ha expresado que, “por debajo de los 60 años, el factor de riesgo más relevante y desencadenante del desarrollo de demencia es el alcohol”.

Es necesario más conocimiento profesional

Durante la reunión virtual también se presentaron los datos de una encuesta entre internistas sobre el conocimiento de sustancias tóxicas, con 194 respuestas (el  77,5 % médicos adjuntos). El 76,8 % de los participantes considera sus conocimientos sobre ello regulares o malos, aunque el 84,9 % reconoce preguntar por tóxicos a sus pacientes. Este porcentaje baja al 68,4 % si el paciente es mayor de 85 años.

El 83 % sabe identificar un consumo de riesgo de alcohol aunque el 75 % indica que no usa ningún tipo de cuestionario en su práctica clínica habitual para evaluar alcoholismo y el 65 % no suelen preguntar por otros tóxicos que no sean alcohol y tabaco si no tiene una sospecha clínica de consumo.