Vacunación en residencias: objetivo cumplido

Vacunación en residencias: objetivo cumplido

Si todo sigue su curso, a principios de marzo las personas mayores que viven en residencias y los profesionales que las atienden habrán recibido la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19. Una nueva realidad que convertirá a las residencias en los espacios más seguros del país. Así lo expresan las patronales nacionales Aeste, Ceaps, FED y Lares que, a pesar de celebrar la vacunación de residentes y trabajadores, se muestran prudentes: “Debemos mantener la higiene de manos, el uso de mascarilla y la distancia de seguridad. No debemos bajar la guardia, porque aunque la efectividad de las vacunas es alta todavía existe cierta incertidumbre”. Por su parte, la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG) subraya que la vacunación en los centros de mayores podría ser más ágil y propone cómo mejorar el proceso. En este reportaje, realizamos una radiografía de la situación actual de la vacunación en las residencias y lo que implica para los mayores.

Las patronales nacionales Aeste, Ceaps, FED y Lares coinciden en señalar que a finales de febrero o principios de marzo finalizará la campaña vacunación de la segunda dosis contra el COVID-19 en residencias. “Entonces, nos convertirnos en los centros más seguros para nuestros mayores”, afirman de manera unánime.

Los centros de Aeste avanzan a buen ritmo con la vacunación de la segunda dosis. Por su parte, el presidente de la FED, Ignacio Fernández-Cid, explica que “estamos muy cerca de acabar la primera fase de vacunación. Al menos, el 95 % de las residencias ya han administrado la primera dosis de la vacuna y, entre el 35 % y el 40 %, la segunda”. Y en Lares, el secretario general Juan José García Ferrer señala que casi la totalidad de los centros cuentan ya personas vacunadas, tanto residentes como cuidadores.

Si bien el inicio de la campaña de vacunación fue bastante desigual entre comunidades autónomas, a causa de las dosis disponibles, la coincidencia con las fechas navideñas, la dificultad de almacenamiento y, todo ello, agravado por el temporal Filomena, las patronales aseguran que ahora avanzan al mismo ritmo y están igualadas.

A este respecto, el presidente de la FED señala que hay que tener en cuenta las importantes diferencias de población que existen entre los diferentes territorios: “No es lo mismo tener que vacunar en Castilla-La Mancha, donde solo el 7 % de sus más de 2 millones de habitantes tiene más de 80 años, que hacerlo en Andalucía, donde el 5 % de sus más de 8 millones de habitantes tiene más de 80 años”. No obstante, en la actualidad, apunta el secretario general de la Federación Lares, “casi el 80 % de las vacunas disponibles ya se han inoculado en todas las regiones”.  

Los centros de personas mayores se convierten este mes en los espacios más seguros del país

Rechazo a ser vacunado

Aeste ha realizado numerosas campañas informativas para aclarar las dudas que pudieran surgir en torno a la vacuna. No obstante, la gerente Susana Valladolid reconoce que existen casos aislados de residentes o trabajadores que han rechazado recibir la vacuna: “El porcentaje no llega al 10 %”. A este respecto informa que “la legislación vigente ampara el derecho del trabajador a escoger si quiere vacunarse o no y, por el momento, no son viables otras opciones más que apelar a la responsabilidad colectiva. Recae en las autoridades sanitarias decidir si endurece esta legislación para imponer la vacunación en determinados colectivos. En las residencias, únicamente es obligatorio facilitar la administración de la vacuna y trasladar al Ministerio los listados correspondientes”.

Ignacio Fernández-Cid también asegura que en la FED los casos de residentes que han rechazado recibir la vacuna “son anecdóticos” y, principalmente, “por estar desaconsejada por razones médicas”. En cuanto a los profesionales, calcula que entre un 6 % y un 10 % no han querido vacunarse. “En estos casos, no podemos hacer más que apelar a la responsabilidad individual por el bien colectivo”, apunta Fernández-Cid.

Asimismo, Lares entiende que la vacunación es un acto solidario y de generosidad. “Por fortuna, han sido muy pocos y aislados los casos en los que, por ejemplo, familiares de residentes se oponían a la vacunación del mayor. Ante hechos así, la justicia ha sido la que ha dictaminado, en última instancia, lo que se debía hacer y que, en la totalidad de los mismos, era autorizar el pinchazo”, subraya Juan José García Ferrer.

 Y después de la vacuna, ¿qué?

“Pese a que nos convertiremos en centros verdaderamente seguros para nuestros mayores, muchas de las medidas actuales se mantendrán. La prudencia debe ser la actitud que prime en nuestros centros, dado que atendemos a la población más vulnerable. Además, a día de hoy nos encontramos en un fase inicial en la que aún existen incertidumbres sobre los efectos de la vacuna”, explica la gerente de Aeste, Susana Valladolid. Por ello, los centros de Aeste continuarán manteniendo hábitos ya plenamente instaurados como la higiene de manos, el uso de mascarilla, la distancia de seguridad y los espacios reservados. El mayor cambio será, sin duda, trasladar a los mayores una sensación de tranquilidad, “que les permita volver de forma paulatina y ordenada a sus hábitos diarios, recuperando una relativa normalidad”.

En la misma línea, el presidente de la FED, Ignacio Fernández-Cid, subraya que la vacunación abre la puerta a la esperanza, “pero no debemos bajar la guardia y continuaremos con las medidas aplicadas hasta ahora: mascarillas, distancia de seguridad, rigurosa higiene, etc. Aunque la efectividad de las vacunas es alta, entre un 91 % y un 95 %, todavía existe un pequeño porcentaje de residentes que podría no haberse inmunizado”.

Lares también tiene muy claro que la vacuna no impide que las personas puedan contagiarse, sino que reduce las secuelas y la forma en que la enfermedad puede manifestarse. “Por eso, sigue siendo necesario mantener todas las medidas y protocolos de seguridad. Además, es vital que los test PCR a los que están obligados los trabajadores de nuestros centros sean gratuitos para preservar su salud y la de los residentes. La única receta viable en la lucha contra el COVID, junto a la vacunación, es la prevención”, manifiesta el secretario general Juan José García Ferrer.

Recuperar la vida

Lo que resulta innegable es que, a pesar de la incertidumbre que aún existe en torno al COVID-19 y a la propia vacuna, las personas mayores que viven en residencias ven en la vacunación la posibilidad de recuperar, de manera progresiva, el contacto con su entorno y la vuelta a la rutina.

“La vacuna supone para residentes y familiares, ante todo, esperanza. La inmunidad lleva aparejada la ilusión de recuperar, aunque sea poco a poco, el terreno perdido. Además, les permite sentirse protegidos y menos vulnerables ante este virus por el que se han visto afectados gravemente”, asegura Ignacio Fernández-Cid de la FED.

Esperanza es también el valor que destaca Juan José García Ferrer. “Todos y cada uno de los centros Lares son hogares para nuestros residentes. Hogares que se vieron obligados a cerrar sus puertas a familiares y amigos y que, por tanto, perturbaron gravemente las rutinas. Con la vacunación, iniciamos el camino hacia la recuperación de espacios que siempre han estado abiertos para residentes y sus familias”, subraya.

Por su parte, Susana Valladolid de Aeste destaca que la recuperación de las visitas de una manera organizada y flexible será, sin duda, uno de los mayores éxitos de la vacunación. “La relación afectiva y el contacto con las familias es una pieza clave en el bienestar emocional de los mayores. Por lo tanto, siempre con prudencia, la inmunización de los mayores hará que podamos relajar un poco las medidas, aunque el contacto físico pleno tarde aún en llegar. No obstante, ya se está trabajando en un plan de desescalada para las residencias, tanto interno como en colaboración con las diferentes Administraciones”, desvela Valladolid.

Comportamiento ejemplar

Las patronales definen el comportamiento de los mayores y los profesionales durante todo este tiempo como ejemplar.

“La capacidad de adaptación de residentes y trabajadores ha frenado una situación que podría haber sido mucho peor. Los mayores han sido los verdaderos héroes de esta pandemia porque, a pesar del aislamiento, han resistido de una manera admirable. Respecto a los profesionales, darles las gracias una vez más. Sin su colaboración y dedicación, no hubiera sido posible superar esta situación. Por ello, se merecen un mayor reconocimiento”, explica Susana Valladolid de Aeste.

En este sentido, Ignacio Fernández-Cid de la FED destaca la sabiduría que dan los años: “Las ganas de vivir son más fuertes que el miedo y el deseo de ver a sus nietos es superior al desánimo. La vacuna se ha recibido como una fiesta, sin recelos, sabiendo que su llegada les acerca un poco más a la anhelada vuelta a la normalidad”. Se trata de un deseo compartido también por los profesionales de los centros y, además de dejarse la piel en el día a día, “vivían con la incertidumbre de introducir el virus en las residencias por estar más expuestos al entrar y salir cada día”, añade.

Igualmente, Juan José García Ferrer de Lares destaca cómo los mayores, muchos de ellos dependientes, han entendido la situación, la han asimilado y han adaptado su forma de vida a los protocolos que, desde las distintas administraciones, se iban imponiendo. Y la vocación de servicio de los profesionales sanitarios y sociosanitarios que trabajan en los centros también ha quedado más que demostrada: “Son muchos los casos que me vienen a la memoria donde los trabajadores, al ver la gravedad y evolución negativa de la pandemia, decidieron voluntariamente aislarse junto con los residentes”.

Estudio sobre el estado de la vacunación

Ceaps ha elaborado un estudio, cerrado el 16 de febrero, en el que han participado  residencias, centros de día y servicios de teleasistencia de todo  el país, miembros o no de la patronal. Este estudio refleja, entre otros datos significativos, que se ha vacunado de la primera dosis el 96 % de mayores y más del 90 % de profesionales en el 90 % de los centros. Por otra parte, el 79 % de los centros han recibido la segunda dosis de la vacuna.

El informe también desvela que del total de personas vacunadas, el 46 % ya ha alcanzado la inmunidad; no obstante, la mayor parte de los que aún no lo ha hecho lo harán en los próximos días. Además, destaca que solo en el 7 % de los centros donde se han inoculado las dos dosis se ha producido algún brote y los efectos de los mismos están muy por debajo de lo vivido en las anteriores olas del COVID-19.

Teniendo en cuenta estos datos, Ceaps reclama que se revisen los protocolos de las residencias de personas mayores, con el fin de proceder a su actualización. “El objetivo es prevenir el deterioro cognitivo y físico de las personas mayores que viven en las residencias, sacándolas del aislamiento social y recuperando la normalidad de forma progresiva. Siempre garantizando la seguridad y la salud de profesionales y, sobre todo, de las personas para las que trabajamos”, explica Cinta Pascual, presidenta de Ceaps.

Por otra parte, Pascual recuerda que las vacunas actúan sobre el sistema inmunitario para que pueda combatir el virus si se ve expuesto al mismo, “pero hay que tener en cuenta que  las medidas de  seguridad  e higiene  y de  uso de  mascarillas deberán mantenerse, a pesar de haber recibido  la vacuna, hasta que las autoridades sanitarias lo recomienden”.

Centros de día y SAD

Los mayores usuarios de los centros de día integrados en las residencias ya están recibiendo la vacuna. Sin embargo, los centros de día independientes se encuentran en el Grupo 3 de la estrategia de vacunación del Ministerio de Sanidad, que hace referencia a “otro personal sanitario y sociosanitario”. Por lo tanto, será el siguiente colectivo en vacunarse tras los residentes en centros de mayores y su personal. “Es muy importante que se acelere lo máximo posible la campaña de vacunación para este colectivo, ya que también ha sido uno de los más afectados durante estos meses”, subraya el secretario general de Lares, Juan José García Ferrer.

Igualmente, los profesionales del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) han sido incluidos en el Grupo 3. “Todo profesional que está en contacto con personas especialmente vulnerables, como son los mayores, debería ser vacunado cuanto antes. En el caso de los trabajadores del SAD, se ha estipulado que reciban la vacuna de AstraZeneca aquellos menores de 55 años junto con otros profesionales de servicios sanitarios que no estén en primera línea”, explica Ignacio Fernández-Cid desde la FED.

Si bien son los próximos en la campaña de vacunación, aún no se conoce cuándo. Sobre esta cuestión, las patronales coinciden en señalar que no debe demorarse. 

La recuperación de las visitas de una manera organizada y flexible será uno de los mayores éxitos de la vacunación. La relación afectiva y el contacto con las familias es una pieza clave en el bienestar emocional de los mayores

Un ritmo lento y desigual

“El ritmo de vacunación en los centros de mayores está siendo lento, la inmunización de este colectivo de riesgo se retrasa y antes de conseguir la protección frente al COVID-19 de usuarios y trabajadores estamos viviendo nuevos brotes en las residencias, morbilidad y mortalidad, que se podrían haber evitado”, así de contundente se expresa el presidente de la Sociedad Española de Enfermería Geriátrica y Gerontológica (SEEGG), Fernando Martínez Cuervo.

En su opinión, la planificación de las vacunaciones ha sufrido altibajos por varios factores: la disponibilidad de vacunas, de equipos formados y preparados para administrarlas, la escasa coordinación sociosanitaria, etc. Factores que han sido responsables de un retraso en el objetivo de vacunar a las personas mayores en residencias.

En este sentido, se muestra preocupado porque las comunidades autónomas no tengan definida una actuación clara. “El ritmo de vacunaciones en las distintas comunidades autónomas ha sido dispar. Durante todo el proceso no se han reportado datos concretos y desagregados de las cifras totales de vacunación, lo que ha supuesto un cierto oscurantismo de las vacunaciones en residencias”, apunta. Por eso, defiende la importancia de una adecuada coordinación sociosanitaria para alcanzar de forma rápida una vacunación masiva en las residencias.

“Aunque parece que las vacunaciones en residencias se acercan al 100 % de la población residencial en España, echamos de menos poder conocer la realidad de cada comunidad autónoma. Y, sobre todo, nos entran dudas de cómo se van a abordar las vacunaciones de nuevos ingresos, mientras no se haya alcanzado la vacunación de estas personas en la comunidad”, insiste Martínez Cuervo.

Y añade: “Si queremos seguir desarrollando una adecuada atención sanitaria a los mayores que viven en residencias, tenemos que poner en valor al colectivo de enfermeras que trabajan en los centros, reconociendo su labor y facilitándoles herramientas que permitan dicha coordinación sociosanitaria. Los 15.000 profesionales de enfermería que trabajan en los centros residenciales están preparados y dispuestos a colaborar con salud para que el 100 % de la vacunación en las residencias sea una realidad en el menor tiempo posible”.

Por eso, el presidente de la SEEGG reivindica el papel de la enfermera especialista en geriatría. “Es necesario crear el perfil profesional en todo el territorio nacional y aprovechar las competencias de la especialidad para potenciar la seguridad, la atención y la coordinación sociosanitaria en todos los ámbitos de atención a las personas mayores”, subraya.