herpes zoster

Vacunación frente al herpes zóster, un compromiso con las personas mayores

La aprobación de la recomendación de la vacunación contra el herpes zóster en personas de riesgo y en la población general a partir de los 65 años ha supuesto un importante paso sanitario en lo que a vacunas se refiere. También con respecto al cuidado de las personas mayores, ya que este grupo es uno de los más afectados, tanto por su prevalencia como por sus complicaciones.

El riesgo de desarrollar esta enfermedad aumenta con la edad y alcanza el 50 % en las personas de más de 85 años; además, se estima que un 30 % de los casos evoluciona con complicaciones. A pesar de ello, no todas las comunidades autónomas han incluido aún esta vacuna en su calendario. Sociedades científicas y organizaciones de personas mayores piden equidad en el acceso a las vacunas en todo el territorio español y recuerdan que se trata de una medida que revierte directamente en el bienestar de las personas y en el coste sanitario y social, ya que reduce las visitas médicas, previene hospitalizaciones y evita las bajas por enfermedad o por cuidado de los familiares. 

El Ministerio de Sanidad aprobó en marzo de 2021 la recomendación para iniciar la vacunación contra el herpes zoster en las personas mayores de 65 años a partir de 2022, tomando como ejemplo la tendencia de los países del entorno. Esta decisión fue aplaudida por los expertos, que consideran que la vacuna por herpes zóster debe estar en el calendario vacunal de los adultos, del mismo modo que están la de la gripe, el neumococo o ahora la del COVID, ya que el herpes zóster es una enfermedad grave, cuyas complicaciones pueden mermar la calidad de vida de los pacientes y resultar muy discapacitantes, incluso mortales. 

El herpes zóster es una enfermedad producida por el mismo virus que el de la varicela, el virus de la varicela zoster (VVZ). De hecho, la varicela es la fase aguda de la infección primaria del virus, con la que tenemos contacto, generalmente, en la infancia, mientras que el herpes zóster es una reactivación de la latencia del virus que suele surgir en edades más avanzadas. Tal y como señala el informe de recomendación de vacunación presentado por el Ministerio de Sanidad, más del 90 % de las personas adultas se han infectado con VVZ y, por lo tanto, pueden desarrollar herpes zóster. Se estima que el riesgo de tener el virus es de alrededor del 30 % a lo largo de la vida, pudiendo llegar al 50 % en las personas con 85 años o más.

Por tanto, la importancia de la vacunación por herpes zóster en las personas mayores tiene que ver con su prevalencia, pero también con el mayor riesgo de complicaciones.  El doctor Pedro Gil, jefe del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) sostiene que esta viriasis, como ocurre con otras enfermedades por virus, puede tener una manifestación banal, con poca repercusión, pero también puede suponer una situación de gravedad, sobre todo en personas inmunodeprimidas, que es precisamente por lo que los adultos mayores se encuentran entre la población de riesgo. Y es que el principal factor de riesgo, además de haber pasado la varicela, es la inmunosupresión, “en concreto, en el anciano, la inmunosenescencia como consecuencia del envejecimiento”. Asimismo, este especialista apunta también a las situaciones de nutrición severa como caldo de cultivo para las infecciones por herpes zóster.

Síntomas principales y posibles complicaciones

Los síntomas iniciales del herpes zóster pueden ser muy variopintos y varían desde malestar general a dolor de cabeza, cansancio, febrícula. Luego, puede aparecer hormigueo, picor, incluso dolor en la zona donde está el ganglio que se ha visto afectado. Y a las 12 o 24 horas, sobre esta zona, es donde aparece una erupción cutánea, con vesículas, que luego se convierten en ampollas y que suelen ser dolorosas. La duración puede oscilar entre dos y cuatro semanas.

Como complicaciones provocadas por esta enfermedad, este médico geriatra destaca la neuralgia postherpética, las hospitalizaciones y la mortalidad, porque todas ellas tienen mayor prevalencia en las personas mayores. 

La complicación más frecuente del herpes zóster es la neuralgia postherpética. Se estima que a los 50 el 18 % de los pacientes con herpes zóster la desarrollan, y a los 80 años hasta el 33 %. Se trata de un dolor de origen neuropático localizado en el lugar donde surge la erupción y que puede persistir más de tres meses una vez que se ha curado. Pedro Gil advierte de que “la neuropatía postherpética es la situación más disruptiva, ya que genera un dolor punzante, lacerante y muy intenso, que modifica de forma radical la calidad de vida de los pacientes que la sufren, obligando al empleo de tratamientos agresivos, incluso a la utilización de opioides. Puede durar semanas, meses o años. Solo esta neuralgia postherpética ya justificaría el que se pusieran en marcha medidas de prevención primaria, como es la vacuna”. 

Pero esta no es la única complicación, y existen otras razones que respaldan la importancia de la vacunación en los mayores, por ejemplo, las hospitalizaciones. “El 63,1 % de las hospitalizaciones por herpes zóster y el 83,2% de las hospitalizaciones por neuralgia postherpética ocurren en personas mayores de 60 años”, afirma el jefe de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos.

También se debe tener en cuenta la mortalidad, que aunque no es muy alta, sí que está condicionada por la edad, y a partir de los 50 años existe mayor riesgo. De hecho, un 97,2 % de las muertes por esta enfermedad ocurren en personas de 65 años o más. “Por tanto, hay motivos más que suficientes para estar especialmente atentos a la población mayor de 60 y 65 años, en su presencia de infección por herpes zóster”, sostiene. 

Tipos de vacunas contra el herpes zóster

Actualmente, existen dos vacunas autorizadas para la prevención del herpes zóster: Zostavax (ZVL), de MSD, y Shingrix (RZV), de GSK. La vacuna Zostavax (ZVL), autorizada por la Comisión Europea autorizada por la Comisión Europea el 19 de mayo de 2006, es una vacuna de virus vivos atenuados, “es muy similar la vacuna de la varicela, pero con una concentración de virus muy superior”, indica el doctor Pedro Gil. Es de administración en una sola dosis. Se tolera bien y no tiene importantes reacciones y puede ser administrada, también, con la vacuna antigripal.

El inconveniente es que la eficacia disminuye a partir de los 12 meses. Así lo cuenta este geriatra: “Cuando se hacen estudios inmunológicos, la inmunidad de tipo celular que se adquiere, sobre todo en personas mayores, es mucho menor. Durante el primer año tras la administración, la efectividad llega al 65 %, pero va disminuyendo, y, a los ocho años de haber administrado la vacuna, la efectividad cae mucho, llega al 30%”.

Por otra parte, la vacuna Shingrix (RZV), autorizada por la Comisión Europea el 21 de marzo de 2018, es una vacuna inactivada de una subunidad del virus. No es una vacuna viva atenuada y se administra en dos dosis. “La ventaja es que ofrece una inmunidad celular y humoral que persiste mucho más tiempo en todos los grupos de edad. De tal manera que, a los seis años, incluso a los 10, se observa una buena persistencia de la respuesta tanto humoral como celular. Por tanto se estima que la efectividad global de esta vacuna llega al 85 %”, puntualiza el doctor Gil.

Ambas vacunas son seguras, pero la vacuna Shingrix presenta una serie de ventajas, sobre todo en eficacia, con respecto a la Zostavax, así que la tendencia es a la utilización de esta tanto en población joven y mayor. En resumen se puede concretar que:

– La vacuna RZV está indicada para la prevención del HZ y la NPH en personas a partir de los 50 años de edad y de forma adicional en personas, a partir de 18 años de edad, con condiciones de riesgo que conllevan inmunodeficiencia. 

– La vacuna RZV reduce de forma significativa la incidencia de HZ y la incidencia de NPH en pacientes inmunodeprimidos. 

– La eficacia y efectividad de la vacuna RZV frente a HZ y NPH en los ensayos clínicos principales es muy superior a la de ZVL (Graf. 5). 

– La eficacia de la vacuna RZV frente a HZ y NPH es independiente de la edad mientras que ZVL es menos eficaz en las personas de mayor edad que en las más jóvenes. 

– La vacuna RZV ha demostrado inducir una respuesta inmunitaria, tanto humoral como celular, potente y mantenida en el tiempo (10 años después de la vacunación inicial). 

– Las dos vacunas son seguras. Aunque la vacuna RZV presenta mayor reactogenicidad, tanto local como sistémica, no se han demostrado diferencias significativas en la detección de efectos adversos graves respecto a la vacuna de virus vivos atenuados. 

– La eficacia de la vacuna RZV no se ve afectada por enfermedades de base como EPOC, diabetes, depresión o enfermedad renal crónica y muestra una elevada eficacia en personas con inmunodepresión. El perfil de seguridad es similar en personas con condiciones de riesgo que en la población general. 

– La vacuna RZV también ha demostrado ser altamente eficaz frente a otras complicaciones relacionadas con HZ como son vasculitis por HZ, enfermedad diseminada, enfermedad oftálmica, enfermedad neurológica incluyendo accidente cerebrovascular y enfermedad visceral.

Una vez conocida su eficacia, es momento de que las comunidades autónomas la incorporen en sus calendarios vacunales incluyendo a las personas mayores. Comunidad de Madrid, Asturias y La Rioja han tomado la delantera y ya están vacunando a mayores de 65 años. Otras, como Comunidad Valenciana, Castilla y León, Región de Murcia, País Vasco y Cataluña, han publicado las órdenes para administrar la dosis. Pero hay otras rezagadas como Andalucía, en la que todavía no se ha tomado la decisión. De hecho, fue como propuesta electoral de algunos de los partidos, como el PP, en las últimas elecciones celebradas hace unas semanas.

Herpes zóster ocular

El virus del herpes zóster se considera la primera causa de ceguera corneal. Puede aparecer en la zona periocular (piel de los párpados), así como afectar al ojo y producir alteraciones en diferentes zonas oculares. El doctor Luis Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, oftalmólogo de la Unidad de Córnea y Cristalino del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, advierte que “en aquellas personas con un sistema inmune más debilitado, las consecuencias de esta afección pueden ser muy graves, incluso crónicas, pudiendo causar la ceguera. Por ello, es imprescindible que con la aparición de los primeros síntomas acudan inmediatamente a un centro oftalmológico”.

 

Su tratamiento ha de ser individualizado y permite que se controle. Por lo general, consiste en antivirales específicos contra los herpes virus, así como en otros fármacos indicados por el oftalmólogo en determinados momentos del proceso. Además, se debe cuidar la superficie ocular con lágrimas artificiales, así como llevar una rutina de higiene, puesto que se puede contagiar fácilmente a través del contacto físico.

Entre las complicaciones del herpes zóster que más afectan a la salud ocular, el doctor Carlos Cólliga Jiménez, oftalmólogo de la unidad de superficie ocular y córnea del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, señala la queratitis (afección de la córnea), ya que el herpes puede afectar a capas de la córnea más profundas que el epitelio, llegando a producir cicatrices (leucomas). Además de a la córnea, este virus también puede provocar problemas en la conjuntiva, inflamación en la retina (denominada retinitis) e inflamación intraocular (uveítis). Esta última puede ocasionar cataratas o glaucoma como efectos secundarios.

La queratitis suele ser bastante frecuente y produce pérdidas importantes de la agudeza visual por afectar a la córnea, así como molestias oculares por la gran inflamación que se produce en el ojo.

En ocasiones, dicha patología puede llegar a ocasionar opacidades corneales permanentes, precisando de un trasplante corneal. Este trasplante, denominado queratoplastia, puede ser lamelar, es decir, solo se trasplanta la parte afectada de la córnea (epitelio, estroma o endotelio).